lunes, 27 de mayo de 2013

Cómo se siente una mujer



Por Claudia Regina

Pasó ayer. Salgo de aeropuerto. En una caminada de diez metros, solo veo hombres. Taxistas afuera de los carros conversando. Funcionarios con camisetas “¿Puedo ayudar?”. Un hombre con corbata, su maletica y el celular en la mano. Hombres diversos, regados en esos 10 metros de camino. Al andar esos diez metros, me siento como una gacela paseando entre leones. Soy mirada por todos. Medida. Analizada. Mi cuerpo, mis nalgas, mis senos, mi cabello, mis zapatos, mi barriga. Todos están mirando.

Pasó cuando yo tenía 13 años. Practicaba un deporte todos los días. Salía del centro de entrenamiento y caminaba alrededor de 2 cuadras hasta la parada del bus a las seis de la tarde. Caminaba por el corredor casi vacío al lado de una gran vía. De esas caminadas me acuerdo dos momentos memorables de esta violencia urbana. Carros que pasaban más lento a mi lado, y adentro se oía una voz masculina: “¡Estás buena!”. Hombres solos que cruzaban el corredor, miraban para atrás y decían: “Que delicia”. Yo tenía 13 años. Usaba pantalones largos, tenis y camiseta.

Ahora multiplique eso por todos los días de mi vida.

Sé que para los hombres es difícil entender como eso puede ser violencia. Nosotras mismas, mujeres, nos acostumbramos y dejamos eso así. Nosotras nos acostumbramos para poder vivir el día a día.

Estos días, estaba sentada en la playa viendo el mar, y de él salió una joven. Pasó por el lado de un tipo que le dijo algo. Ella se alejó y caminó en dirección a mí. Le dije “Buenas noches”, ella dijo que el agua estaba deliciosa y hablamos un poco. Le pregunté si el tipo le había dicho alguna estupidez. Ella me dijo: “Sí, pero estamos tan acostumbradas ¿Cierto? Ignoramos esas cosas automáticamente”.



El privilegio es invisible. Para el hombre sólo es posible ver el privilegio si hay empatía. Intente imaginar un mundo donde, por cinco mil años, todos los hombres fueran subyugados, violentados, asesinados, limitados, controlados. Intente imaginar un mundo donde por cinco mil años, sólo mujeres fueran científicas, físicas, jefes de policía, matemáticas, astronautas, médicas, abogadas, actrices, generales. Intente imaginar un mundo donde por cinco mil años ningún representante de su género haya sido destacado, en la televisión, en el teatro, en el cinema, en el arte. En la escuela, usted aprende historia hecha por mujeres, la ciencia hecha por mujeres, el mundo hecho por las mujeres.

En su texto “Una habitación propia”, Virginia Woolf describe por qué sería imposible para una hipotética hermana de Shakespeare escribir de forma genial como él. Woolf dice:

“Cuando leemos sobre una bruja siendo quemada, una mujer poseída por demonios, una mujer sabia vendiendo hierbas, creo que estamos mirando para una escritora perdida, una poeta anulada.”



Desde el inicio del patriarcado, hace 5 mil años, las mujeres no tuvieron libertad suficiente para ser científicas o artistas. Woolf explica:
“Libertad intelectual depende de cosas materiales. Y las mujeres fueron siempre pobres, no por 200 años solamente, mas desde el inicio de los tiempos”.

Ese argumento no sirve solamente para mujeres: negros, pobres y otras minorías no podrían ser geniales poetas pues, para eso, es necesario libertad material.

Aunque el mundo esté en proceso de cambio, todavía existen menos oportunidades y reconocimiento para que las mujeres y las minorías ejerzan cualquier ocupación intelectual. Lectores de una página en Facebook sobre ciencia todavía suponen que su autor es hombre y comentaristas de televisión no consideran las manifestaciones culturales que vienen de la favela como cultura de verdad.

Es cierto: Hoy la vida es mucho mejor, principalmente para la mujer occidental como yo. Pero, aunque soy una mujer libre y exitosa, viviendo en una metrópolis cultural, todavía siento en la piel las consecuencias de estos cinco mil años de opresión. Y si usted quiere ver esa opresión, no necesita ir a los libros de historia. Sólo tiene que prender la televisión.

Rio de Janeiro, 2013. Una pareja es secuestrada en una van. Las secuestradoras se colocaron un strap-on sucio, oliendo a mierda y moho, y violaron al muchacho. Todas ellas, una a una, metían aquella picha enorme en el culo del joven, sin condón, ni lubricante. La novia, pobrecita, intentó hacer algo, pero la cogieron y le dieron golpes.

Al ver la noticia, ¿Usted se coloca en el lugar de la víctima (que sufrió de las peores violencias físicas y psicológicas existentes) o en el lugar del que vio? Naturalmente cambie los géneros, la violencia real pasó con una mujer.



¿Cuántas violencias sufro sólo por ser mujer?

En la infancia no me dejaron ser scout por no era cosa de niñas. Fui violada a los ocho años (Yo y por lo menos dos tercios de las mujeres que conozco y que usted conoce sufrieron una violación y probablemente no le contaron a nadie). Sufrí la adolescencia entera por no comportarme de manera femenina. Por no tener senos. Por no tener cabellos largos y lisos. Desde siempre tuve mi sexualidad reprimida por mi familia, por la sociedad y por los medios. Cualquier cosa decepcionante que hiciera sería motivo para ser llamada de vaga.

En uno de los primero empleos escuché que las mujeres no trabajan tan bien porque son muy emocionales y sufren de síndrome premenstrual (SPM). En otro empleo mi jefe me dijo que mi cabello estaba feo y me pagó un salón de belleza para ir hacerme el blower y estar más presentada para los clientes. Decidí que no quiero ser esclava de la depilación y soy mirada diariamente con asco cuando me pongo shorts o blusitas sin mangas. He usado muchos maquillajes sólo porque la televisión y la publicidad muestran mujeres maquilladas, y por lo tanto es muy común sentirnos feas de cara limpia. Usted, hombre ¿Sabe lo que es el maquillaje? Hay un producto para dejar la piel homogénea, uno para esconder ojeras, otro para esconder manchas, otro para dejar los cachetes colorados, otro para destacar las cejas, otro para destacar las pestañas, otro para colorear los párpados, otro para colorear los labios. ¿Cuántas veces pasó usted tantos productos en la cara sólo porque su jefe o su ‘primer encuentro’ lo van a ver feo con la cara limpia?



Cuando estoy en el metro procuro un lugar seguro para evitar que alguien me roce. ¿Usted hace eso? Cuando voy a reuniones de familia, me preguntan porque estoy tan flaca, y lo que hice con el cabello y si tengo novio. A mi primo, le preguntan qué está estudiando y en qué está trabajando. En la televisión el 90% de las propagandas me denigran. Casi ninguna película me representa o pasa el Test de Bechdel. Todas las mujeres son mostradas con ropa sexy, igual que las heroínas que se supone que deberían estar usando ropa cómoda para las batallas. Las revistas me enseñan que el objetivo en la cama es agradar al hombre.

Mientras usted, hombre, comparaba su pene con el de sus amiguitos, a mí, mujer, me enseñaban que masturbarse era muy feo y que si usaba faldas cortas no me estaba dando a respetar. ¿Cuánto tiempo me demoré para librarme de la represión sexual y convertirme en una mujer que le gusta tirar? ¿Cuánto tiempo me demoré para soltarme en la cama y conseguir venirme, mientras varias de mis compañeras continúan preocupándose por si su pareja está viendo la celulitis o el gordito de la cintura y por eso no consiguen llegar al orgasmo? ¿Cuánto tiempo demoré para conseguir mirar una verga y tirar con la luz prendida? ¿Cuántas veces escuché mientras manejaba un “tenía que ser mujer”? Todo eso para que al final del día, cuando voy acompañada a un restaurante a cenar, no reciba la cuenta después de que la pido, pues desde hace 5 mil años soy considerada incapaz. Y todo eso ¡Coño!, para escuchar que estoy exagerando, que ya no existe el machismo.

Eso es un resumen de lo que sufro o corro el riesgo de sufrir todo el día. Yo, mujer blanca, hétero, clase media. La negra sufre más que yo. La pobre sufre más que yo. La oriental sufre más que yo. Pero todas nosotras sufrimos del mismo mal: Ningún país del mundo trata a sus mujeres tan bien como a sus hombres. Ninguno. Ni Suecia, ni Holanda, ¡ni Islandia! En todo el mundo civilizado sufrimos de violencia, tenemos menos acceso a la educación, al trabajo o a la política.

En todo el mundo somos todavía hermanas de Shakespeare.
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¿Y usted, lector hombre, cuando es abordado por un tipo de forma hostil en la calle, piensa “por favor, no se lleve mi celular” o “por favor no me viole”?

* Este artículo es una traducción del portugués del texto ‘Como se sinte uma mulher’ escrito por la brasileña Claudia Regina para la revista virtual para hombres ‘Papo de Homens’, publicado el 22 de Mayo de 2013.

** Todas las fotos son autorretratos de Claudia Regina, autora de este artículo.




jueves, 16 de mayo de 2013

No te enamores de una chica que escriba




* Laura Solórzano

Nunca jamás pienses que te puedes enamorar de una chica que escriba. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice. Enamórate de una simple, sencilla y que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica que escriba, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.

Sal con una chica que solo se preocupe por su aspecto, te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones del trabajo. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. Una chica que escribe, en cambio, podría hacerte pasar momentos incómodos cuando decida reírse de alguna tontería en la calle, cuando recuerde algún cuento o cuando decida ser ella misma en alguna fiesta y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras que solo conoce por las páginas que escribe.

Disfruta de tu vida con una chica cualquiera, sencilla y simple. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Siempre sabrás qué esperar y cómo, disfrutarás del sexo matutino en la única posición que sabe, porque de todas maneras sentirá placer y tú también. Deja de lado a aquella chica que escribe, atrevida y oculta detrás de sus letras. Esa que es capaz de mostrar su lado más salvaje cuando se siente cómoda y aceptada porque será ese, aunque no lo creas, su momento de mayor sensualidad.

Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que crea historias será un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. Disfrutará, probablemente, del cine “raro” y preferirá comprar libros antes que vestidos, pero aun así podrás encontrarla un día vistiendo solo sus lentes y algún libro que le guste porque así se lee mejor. Cuando nada te incomoda. Cuando solo la piel te acompaña. En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte que la esperes, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.

Conquista a una mujer que no escriba, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será solo cuestión de rosas y chocolates, sin esperar más allá. Piensa que, si te enamoras de una que escribe, deberás buscar libros, tulipanes, chocolates diferentes, obras de teatro o sencillamente una tarde en un parque. Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero no sabes qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.

En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza y no la puedes ni quieres sacar. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordar que la extrañas. Enamórense.

Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente, corre a buscar a la chica que no escribe, pero antes déjale una nota a quién te robó el pensamiento para que esté enterada que será pronto el momento de colocar punto final a otra historia. Y si el caso es contrario, si descubres que tu vida está al lado de aquella que escribe, corre con un ticket del metro y un mensaje, entra en su biblioteca y déjaselo en el libro de turno, ¡Sorpréndela sin mentirle!

* Laura Solórzano, escritora (@LauSolorzano).

Un texto inspirado en Salir con chicas que no leen / Salir con chicas que leenhttp://revistalamalapalabra.blogspot.com/2011/05/salir-con-chicas-que-no-leen-salir-con.html

lunes, 18 de marzo de 2013

Cumbia Papal (éxito en Argentina y en el mundo)




Cumbia Papal

Arriba la mano los apostólicos romanos (bis).
El que no hace palmas es hijo del diablo.

Inri, Inri...
Inri, Inri...
Inri, Inri...

Francisco primero, te quiero el mundo entero.
Por derecho divino, el papa es argentino.

Brasilero, brasilero, que amargado se te ve.
Tenemos Pancho Primero, que es más grande que Pelé... (bis)

Brasilero, brasilero, que amargado se te ve.
Maradona y Pancho Uno son más grandes que Pelé...

Lo dice el Vaticano
lo gritan en las canchas.
Francisco es argentino
y el Papa no se mancha.

Y las manitos de los fieles
y ahí, ahí, ahí... (bis)


Brasilero, brasilero, que amargado se te ve.
Tenemos Pancho Primero, que es más grande que Pelé...

Brasilero, brasilero, que amargado se te ve.
Messi, Maradona y Pancho Uno son más grandes que Pelé...

El que no se mueve, es amigo de Judas
Y el que no se confiesa se le escapa la tortuga

Brasilero, brasilero, que amargado se te ve.
La misa no es con caipirinha comulgamos con Fernet






sábado, 16 de marzo de 2013

Ahora aparece DJ Bolivia

Parece que el nombre de Bolivia está muy de moda, pero ya apareció una Miss Bolivia (una argentina que rapea en tono rebelde) y ahora sale a la luz DJ Bolivia, un productor musical canadiense.

Acá su auto-presentación:



Y algo de lo que hace:


lunes, 18 de febrero de 2013

El disco de Thom Yorke y Flea (Radiohead y RHCP)

Atoms for Peace es el nombre del proyecto que emprendió Thom Yorke, el vocalista de Radiohead, y Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers, hace unos años. 

Por estos días se publicó el primer disco de la banda, titulado Amok. Aunque aún no se lanza a la venta, el grupo lo publicó íntegramente para ser escuchado on line en este link (dale clic justo al medio, en el ícono de play): 

miércoles, 13 de febrero de 2013

15 puñaladas


* Arturo Choque


El certificado médico forense señala que Hanalí Huaycho Hannover murió por un shock hipovolémico a consecuencia de las múltiples puñaladas que le asestó el hombre al que una vez había amado. Los informes oficiales apuntan al Teniente de Policía Jorge Clavijo Ovando como el asesino. Los familiares que presenciaron el crimen (entre ellos el hijo de la víctima de 5 años) relataron que el oficial estaba borracho.

Hoy es fácil para todos nosotros pedir justicia, maldecir al atacante e invisibilizar una vez más el verdadero problema, esa incómoda realidad que nos hace a todos cómplices de lo que le pasó este carnaval: nuestra sociedad está incordiada de machismo, de una podrida relación de poder entre hombres y mujeres.

¿Deberíamos sentirnos culpables de lo que le pasó a esta joven madre? Hagamos una lista y nuestra conciencia dirá.

Primera puñalada. Un grito desgarra la noche. Pedidos de auxilio, de clemencia, niños aterrorizados, pero... es mejor no meterse, los problemas de pareja deben arreglarse dentro de casa; recuerda ese anacrónico cuento donde el "oficioso" defensor de mujeres termina siendo agredido por ambos cónyuges. Si vences este prejuicio, tomas el teléfono y marcas el 110...

Segunda puñalada. — Radiopatrullas, buenas noches.
— Quiero hacer una denuncia, parece que mi vecino está golpeando a su mujer.
— Mmm... tiene que llamar a la Brigada, le doy el teléfono...
— Brigada de Protección a la Familia, buenas noches.
— Por favor, quiero hacer una denuncia, mi vecino está golpeando a su mujer y a sus hijos.
— ¿Está usted en la misma casa?
— No, le digo que es mi vecino, vive al lado.
— Mmm... ¿puede pedirle a la señora que llame?
— ¿A qué señora?
— A la víctima pues.

Tercera puñalada. La publicidad apela a lo más primario de nosotros, los machos. De acuerdo a algunos brillantes creativos, un par de bien formados glúteos femeninos deberían causarnos una compulsión irrefrenable por comprar pegamento, alcohol, sillones o cualquier chuchería. El efecto es en realidad otro y muy perverso: nos acostumbra a mirar a las mujeres como una cosa, como un objeto que puedes desear y conseguir, porque el dinero que gastas en pegamento, alcohol, sillones... en realidad te hace sentir que compras, aunque sea un pedazo, de la mujer de la gigantografía, del spot, del afiche.

Cuarta puñalada. Código Penal Boliviano. Art. 254°.- (HOMICIDIO POR EMOCIÓN VIOLENTA). El que matare a otro en estado de emoción violenta excusable o impulsado por móviles honorables, será sancionado con reclusión de uno a seis años. La sanción será de dos a ocho años para el que matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge o conviviente, en dicho estado. (sic.)

Quinta puñalada. Las clases de "Educación Sexual" son la tortura anual de la profesora y el profesor de educación física que separan a la clase mixta en hembras y machos para impartir una lección de genitalidad, casi, casi veterinaria, en la que, manual en mano, explican sobre los complejos mecanismos anatómicos y fisiológicos de la reproducción.

De manera que la otra educación sexual, aquella que debe enseñarnos cómo relacionarnos entre mujeres y hombres más allá de lo físico, esa que debe enseñarnos a respetar nuestras diferencias y la igualdad de nuestras oportunidades, esa queda como asignatura pendiente para mal aprenderla en la calle, en la TV, y en algunos casos en la violencia del hogar.

Sexta puñalada. Una adolescente que luego de una crisis de nervios abandona el colegio para siempre, conciliábulo casi clandestino de padres y madres, "¡cómo se va a quedar, va a ser una mala influencia para las otras chicas!", un maestro sorpresivamente cambiado, las recomendaciones veladas para que las muchachas "se comuniquen más con sus padres" para que "avisen cualquier cosa que les esté pasando", los comentarios de pasillo, y luego...  el silencio. Así se saldan hasta hoy los casos de violencia sexual en la escuela.

Séptima puñalada. "Este Presidente, de gran corazón, a todas sus ministras, les baja el calzón". El Primer mandatario del Estado Plurinacional, hace exactamente un año, dio una penosa lección de cómo tratar a las mujeres, comenzando por sus colaboradoras más cercanas. Echó por la borda sus esfuerzos por la paridad de género. Los avances contenidos en la Constitución en favor de las mujeres quedan en una patética retórica.

Sus allegados políticos, sus amanuenses, su club de fans y hasta las propias ofendidas, no sólo justificaron la agresión, sino que la festejaron diciendo que estas licencias son permitidas en los carnavales. Díganselo hoy al hijo de Hanalí.

Octava puñalada. "Luego de la pausa: una adolescente fue brutalmente violada en Cochabamba, y en nuestros estudios, bellas modelos en un sensual desfile de lencería".

Horario estelar. Franja AAA. Cadena nacional. Una y otra y otra vez más se viola a la empleada de limpieza de la Asamblea Legislativa de Chuquisaca, incluso en el canal donde trabajaba Hanalí, allí donde ahora la lloran, donde piden la cabeza de su asesino. ¿Habría pasado esas imágenes el Jefe de Prensa si la víctima hubiese sido su hermana?, ¿o su hija?, ¿o su novia?

Novena puñalada. "Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del Sol." —2 Samuel 12: 11.

"Pero quiero que sepáis que Cristo es cabeza de todo varón, y el varón es cabeza de la mujer… Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, porque él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón." —1 Corintios 11: 3, 7, 8 y 9.

Décima puñalada. Vecinas y vecinos de El Alto marchan por las calles pidiendo seguridad, más policías y luminarias en las calles, pena de muerte para los violadores y asesinos; pero las cifras demuestran que una mujer alteña está más segura en las calles que en su propio hogar. De lejos la mayor parte de los feminicidios se producen dentro de casa, casi siempre el asesino o el violador es el marido, el concubino, el novio o el "ex" de la víctima.

Decimoprimera puñalada. El cuerpo sangrante de Hanalí recorrió 18.23 Kilómetros antes de recibir auxilio médico. Pese a que un complejo hospitalario estaba a escasas cuadras del lugar del ataque, los médicos de turno le dijeron a los familiares que el sitio estaba lleno. Los reportes periodísticos dicen que los hospitales colapsaron por la atención a personas con "intoxicación alcohólica" o víctimas de riñas y peleas, todas ellas relacionadas con el excesivo consumo de alcohol. De hecho era más probable que sí tuvieran espacio para atender al asesino de la periodista, que estaba embrutecido por los celos y trago.

Decimosegunda puñalada. La madre le grita a su hijo pequeño: "si no dejas de jugar con las muñecas de tu hermana, te voy a poner vestidito. ¿O acaso eres mujercita?" En el patio del colegio se escucha a los adolescentes jugando: "Pateá pues como hombre, carajo, pareces una nena". En la oficina se burlan del "mandarina", del "pocholo, que no sabe poner a su mujer en su sitio", de ese que siempre esquiva el bulto cuando sus colegas se van de putas.

Decimotercera puñalada. "Si un borracho se sube a la acera con el auto y atropella a una mujer a las 11 de la mañana... ¿de quién es la culpa?... De la mujer, claro, a esa hora debería estar cocinando". Los chistes con carga machista, misógina, suenan divertidos, explotan los estereotipos, hurgan en nuestros complejos más viscerales, regodean nuestro morbo. No nos damos cuenta que, a fin de cuentas, nosotros mismos somos los bufones de una patética puesta en escena.

Décimo cuarta puñalada. Ríos de tinta corren para enseñarnos a "despatriarcalizar" el lenguaje. Se dice ingeniera, magistrada, niñ@s maestras/os... El lenguaje es una construcción social, no se trata de cambiar el lenguaje, sino de cambiar el machismo, el patriarcado y la misoginia de la sociedad. Si cambia la sociedad, cambia el lenguaje y no al revés.

Decimo quint... Quisiera seguir escribiendo para conjurar la náusea, pero el asco no me deja. Y es que siento la tibia sangre de Hanalí apelmazarse entre mis propias manos.


* Arturo Choque es periodista





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