jueves, 30 de octubre de 2008

El tiempo de los Ajayus o la fiesta de las T'antawawas


La visión andina de la muerte, la posteridad y el trayecto de los espíritus, han generado una muy rica e interesante ritualidad en las celebraciones de la Fiesta de Todos los Santos. Para esta concepción prehispánica, especialmente en el mundo aymara, las almas o ajayus deberán recorrer un largo camino por tres años hasta establecer su morada definitiva. En cada celebración, ya sincrética, de Todos los Santos, se espera la visita de las almas de los difuntos con sus comidas favoritas, preparadas en las tradicionales mesas y con el concurso de allegados y visitantes que brindan sus rezos destinados a hacer propicio el tránsito del muerto hacia su morada final.
Para este año, el Viceministerio de Desarrollo de las Culturas y la Oficialía Mayor de Culturas han organizado un programa que contempla ritos, muestras y actividades en las que el cine y la literatura se agregan para recrear esta expresión popular de manera integrada con otras manifestaciones culturales de México y Perú que presentan rasgos similares y otros muy particulares./
Walter Gómez Méndez. Oficial Mayor de Culturas. Gobierno Municipal de La Paz.
Tiempo de los Ajayus
En la cosmovisión aymara no existe la muerte como final de la vida, sino un tránsito obligado para volver a la naturaleza y por ende a los achachilas. Asimismo, los aymaras, a diferencia de los católicos, no creen en las almas sino en los ajayus: energía vital que habita en cada jaqí (persona, en aymara). En este contexto sociocultural, se concibe la fiesta de los Ajayus, conocida desde la colonia como Todos Santos, celebración con la que se inicia el tiempo de Jallupacha (lluvia), que empieza con la época de siembra y continúa hasta la Anata (carnaval para los citadinos).
Todos Santos comienza con el ajayu naqtaya (despertando a la energía humana) que es el momento de recibimiento de parte del chacha-warmi que acuden ai Jach'a althapi (compra mayor) con participación de toda la familia. Se dice que el ajayu permanece acompañando a la familia tres años y después del tiempo señalado se integra al mundo de los achachilas que moran en las montañas y en la Wak'a. Este periodo de tres años difiere entre sí de acuerdo a sus denominaciones: machaq ajayu apxata, taypir ajayu apxata y tukuri ajayu apxata (cuerpo recién fallecido, tiempo medio del cuerpo ido y final del camino del cuerpo ido), por esto, el ritual de recordación del llamado Todos Santos.

Es en estos días, para recibir al ajayu se preparan las masitas y las T’anta Wawas (muñecos de pan), utilizando para ello representaciones en caretitas de distinta índole; al mismo tiempo las coronas, las escaleras, los caballos y otras masitas de distintas formas. La preparación del altar varía de acuerdo al tipo de ajayu, ya sea de niño o adulto; para el primer caso se tendrán los elementos blancos, T’anta wawas con rostros de niño, flores blancas y lo mismo sus coronas, en el caso de los adultos, las flores serán de color morado conocida como “siempre vivas”, ilusiones, etc.La participación de la comunidad es activa dentro de cada uno de los aspectos del recordatorio, tanto en el primer día como en el segundo -alma despachu- en un intercambio de presentes de masitas y elementos que hayan intervenido en Ia mesa. A los ajayus se los recibe con cantos llamados phuluras. Realizándose la despedida con música de cajas, almapinquiílos y quiqus (qoiqos que reciben el retorno del ajayu), ch'aqa pinkiilo, (pinquillo hecho en hueso de fémur humano) como instrumentos ritualísticos de esta fecha, para llamar las primeras lluvias e iniciar la época de regeneración de vida./Jorge Laruta Huanca
Las ñatitas
Las ñatitas son cráneos de hombres, mujeres y niños, tienen semblantes diversos y bellas presentaciones: van ataviadas con lluchus andinos, lentes, gorras, llevando cigarros y coca en la boca.

Según la tradición los devotos festejan a las ñatitas con una serie de ofrendas, oraciones y canciones. Las ñatitas cada 8 de noviembre invaden distintos espacios del cementerio, siendo ubicadas en altares improvisados, en cajas, urnas de vidrio, bandejas y aguayos, siempre bien adornadas con flores, velas e indumentaria preparada por sus devotos.
Preste de las Ñatitas
El 8 de noviembre, la octava de Todos los Santos, es el día central del culto a las calaveritas, conocidas popularmente como Ñatitas o Tuxlito. Este culto se expresa durante todo el año en forma privada, sobre todo, los martes y viernes.

El día de la fiesta los devotos se congregan en la capilla del Cementerio General, para solicitar a los oficiantes religiosos católicos oraciones y bendiciones para sus calaveritas.

Las ñatitas en elegantes urnas de vidrio y retablos populares son llevadas a la capilla del cementerio a la vista de sus devotos, quienes a su paso, las coronan con arreglos florares, coca, cigarro y velas, invocando su nombre y solicitándoles una infinidad de deseos.

El tiempo de las calavereas es un tiempo extraordinario de reverencia, culto y creencia en la magia sobrenatural que poseen éstas. Este día, los creyentes que en su mayoría son de sectores populares, migrantes aymaras y mestizos, conjuran las fuerzas de la muerte como medio de afirmación de la vida.

El culto de las calaveras ha generado dos expresiones festivas, el culto individual-familiar y el social-comunitario. El individual que congrega a la familia que posee una ñatita protectora de su hogar y los que poseen más de dos ñatitas que festejan de manera colectiva en el sistema de preste. En el cual se congrega no sólo a la familia, sino amigos, compañeros de trabajo y creyentes que asistenta la fiesta del pasante.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Pido disculpas

* Frei Betto

Estoy gravemente enfermo. Me gustaría manifestar públicamente mis excusas a todos los que confiaron ciegamente en mí. Creyeron en mi presunto poder de multiplicar fortunas.
Depositaron en mis manos el fruto de años de trabajo, de economías familiares, el capital de sus emprendimientos.

Pido disculpas a quien mira a sus economías evaporase por las chimeneas virtuales de las bolsas de valores, así como a aquellos que se encuentran asfixiados por la imposibilidad de pagar, los intereses altos, la escasez de crédito, la proximidad de la recesión.

Sé que en las últimas décadas extrapolé mis propios límites. Me convertí en el rey Midas, creé alrededor mío una legión de devotos, como si yo tuviese poderes divinos. Mis apóstoles –los economistas neoliberales– salieron por el mundo a pregonar que la salud financiera de los países estaría tanto mejor cuanto más ellos se arrodillasen a mis pies.

Hice que gobiernos y opinión pública crean que mi éxito sería proporcional a mi libertad. Me desaté de las amarras de la producción y del Estado, de las leyes y de la moralidad. Reduje todos los valores al casino global de las bolsas, transformé el crédito en producto de consumo, convencí a una parte significativa de la humanidad de que yo sería capaz de operar el milagro de hacer brotar dinero del propio dinero, sin el lastre de bienes y servicios.

Abracé la fe de que, frente a las turbulencias, yo sería capaz de auto-regularme, como ocurría con la naturaleza antes de que su equilibrio sea afectado por la acción predatoria de la llamada civilización. Me volví omnipotente, me supuse omnisciente, me impuse al planeta como omnipresente. Me globalicé.

Llegué a no dormir nunca. Si la Bolsa de Tokio callaba por la noche, allá estaba yo eufórico en la de São Paulo; si la de Nueva York cerraba a la baja, yo me recompensaba con el alza de Londres. Mi pregón en Wall Street hizo de su apertura una liturgia televisada para todo el orbe terrestre. Me transformé en la cornucopia de cuya boca muchos creían que habría siempre de chorrear riqueza fácil, inmediata, abundante.

Pido disculpas por haber engañado a tantos en tan poco tiempo; en especial a los economistas que mucho se esforzaron para intentar inmunizarme de las influencias del Estado. Sé que, ahora, sus teorías se derriten como sus acciones, y el estado de depresión en que viven se compara al de los bancos y de las grandes empresas.

Pido disculpas por inducir multitudes a acoger, como santificadas, las palabras de mi sumo pontífice Alan Greenspan, que ocupó la sede financiera durante diecinueve años. Admito haber incurrido en el pecado mortal de mantener los intereses bajos, inferiores al índice de la inflación, por largo periodo. Así, se estimuló a millones de usamericanos a la búsqueda de realizar el sueño de la casa propia. Obtuvieron créditos, compraron inmuebles y, debido al aumento de la demanda, elevé los precios y presioné la inflación. Para contenerla, el gobierno subió los intereses... y el no pago se multiplicó como una peste, minando la supuesta solidez del sistema bancario.

Sufrí un colapso. Los paradigmas que me sustentaban fueron engullidos por el imprevisible agujero negro de la falta de crédito. La fuente se secó. Con las sandalias de la humildad en los pies, ruego al Estado que me proteja de un deceso vergonzoso. No puedo soportar la idea de que yo, y no una revolución de izquierda, sea el único responsable por la progresiva estatización del sistema financiero. No puedo imaginarme tutelado por los gobiernos, como en los países socialistas. Justo ahora que los bancos centrales, una institución pública, ganaban autonomía en relación a los gobiernos que los crearon y tomaban asiento en la cena de mis cardenales, ¿que es lo que veo? Se desmorona toda la cantaleta de que fuera de mí no hay salvación.

Pido disculpas anticipadas por la quiebra que se desencadenará en este mundo globalizado. ¡Adiós al crédito consignado! Los intereses subirán en la proporción de la inseguridad generalizada. Cerrados los grifos del crédito, el consumidor se armará de cautela y las empresas padecerán la sed de capital; obligadas a reducir la producción, harán lo mismo con el número de trabajadores. Países exportadores, como Brasil, tendrán menos clientes del otro lado de la barra; por lo tanto, traerán menos dinero hacia sus arcas internas y necesitarán repensar sus políticas económicas.

Pido disculpas a los contribuyentes de los países ricos que ven como sus impuestos sirven de boya de salvación de bancos y financieras, fortuna que debería ser invertida en derechos sociales, preservación ambiental y cultura.

Yo, el mercado, pido disculpas por haber cometido tantos pecados y, ahora, transferir a ustedes el peso de la penitencia. Sé que soy cínico, perverso, ganancioso. Sólo me resta suplicar que el Estado tenga piedad de mí.
No oso pedir perdón a Dios, cuyo lugar pretendí ocupar. Supongo que, a esta hora, Él me mira allá desde la cima con aquella misma sonrisa irónica con que presenció la caída de la Torre de Babel.

* Frei Betto (Carlos Alberto Libanio Christo) es escritor, fraile dominico y teólogo de la liberación.

Alfonsina, esa mujer inolvidable

* Norma Domínguez

Hace 70 años, la poetisa suizo-argentina Alfonsina Storni se arrojó al mar y con su muerte dio vida a uno de los mitos más románticos y trágicos de la historia de la literatura hispánica.
Maestra, actriz, periodista, escritora y madre soltera, derritió el cemento de la Buenos Aires del siglo XX con sus versos y desafió todos los prejuicios.

Quien lee la obra de Alfonsina Carolina Storni (así reza su partida de nacimiento extendida el 22 de mayo de 1892, en Sala Capriasca, cantón Tesino) puede vislumbrar a la mujer que hay detrás de la poesía:

Una mujer de principios de siglo que escribe con una voz femenina y potente, que es sensual, pasional y cerebral, al mismo tiempo que contradictoria y anímica. Una mujer fuerte y débil a la vez, que trasluce las escenas clave de su historia, sin excederse ni esconderse del todo.
La artista que aunque menuda fue 'loba' para defender a su cría y que supo coquetear con las letras rozando lo que muchos, en su época, creían indecente...

Del Tesino a San Juan
Los Storni llegaron en 1870 a la provincia argentina de San Juan. No eran una familia pobre, como se dice, sino que tenían negocios prósperos en la zona de Cuyo, entre ellos la compañía 'Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía'.

Alfonso Storni, padre de la poetisa, se reunió con sus hermanos que ya estaban instalados en Argentina, pero en 1880 retornó a Suiza donde se casó con Paolina Martignoni, maestra de escuela, y con quien regresó a San Juan.

Sus primeros dos hijos nacieron en Argentina (María en 1887 y Romeo en 1888). En 1891 Alfonso, que no lograba adaptarse, viajó junto a su esposa al Tesino donde, un año después, nació Alfonsina.

Cuando tenía apenas cuatro años, sus padres volvieron a San Juan. La casa familiar, entonces, funcionaba como un centro social y era visitada por artistas y escritores.

Rosario, tierra de intelectuales
En 1901 Alfonso se muda con su familia a Rosario (provincia de Santa Fe) e instalan el 'Café Suizo', un negocio que 'sobrevivía' y en el que Alfonsina, con sólo 10 años, trabajaba de mesera (camarera).

Los momentos difíciles se profundizaron con la muerte del padre en 1906. Con una familia numerosa, a Paolina se le hacía cuesta arriba sostener la economía familiar, y Alfonsina, con 14 años, comenzó a trabajar en una fábrica de gorras.

Luego de incursionar casi casualmente en el teatro y emprender una gira de un año por todo el país con la compañía del actor español José Tallaví, la incipiente poetisa decide, en 1909, abandonar las tablas y comienza a estudiar para maestra en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales, de Coronda (Santa Fe) hasta 1911, cuando se gradúa.

En Rosario se involucra en diversas actividades y comienza a frecuentar los nacientes círculos intelectuales de la ciudad, donde se reúnen escritores y políticos.

En esa época ya escribía, recitaba y se conectaba con dos revistas literarias bastante interesantes: 'Mundo rosarino' y 'Monos y Monadas'. También, según historiadores y biógrafos, en ese tiempo le llegó el amor...
Buenos Aires, un refugio entre la multitud
Soltera y con sólo 19 años, la poetisa emigró sola a Buenos Aires para criar a Alejandro Alfonso, nacido el 21 de abril de 1912.

Alfonsina tuvo que abrirse paso a comienzos de siglo en 'la gran ciudad' y convertirse en madre y padre: al año de nacer su hijo, su pericia para la redacción le valió un empleó en la firma 'Freixas Hermanos', una empresa importadora de aceite de oliva, bajo el cargo de 'corresponsal psicológica', donde tenía que responder cartas de quejas y consultas de los clientes.

Fue en las oficinas de esta empresa que Alfonsina escribió su primer libro de versos:

"...estoy encerrada en una oficina; me acuna una canción de teclas; las mamparas de madera se levantan como diques más allá de mi cabeza; barras de hielo refrigeran el aire a mis espaldas; el sol pasa por el techo pero no puedo verlo; bocanadas de asfalto caliente entran por los vanos y la campanilla del tranvía llama distante.

Clavada en mi sillón, al lado de un horrible aparato para imprimir discos, dictando órdenes y correspondencia a la mecanógrafa, escribo mi primer libro de versos, un pésimo libro de versos. ¡Dios te libre, amigo mío, de La inquietud del rosal! Pero lo escribí para no morir"
Talentosa, vanguardista, mujer...
La aparición a principios del siglo pasado de mujeres como ella, Gabriela Mistral o Juana de Ibarbourou, en las letras latinoamericanas es uno de los hechos más significativos de la historia literaria de la región.

Alfonsina comienza a ganar espacios en ese 'mundo de hombres', y en 1921, ya es conocida como poetisa y se crea para ella una cátedra en el Teatro Municipal Lavardén. Dos años después es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas e interviene en la creación de la 'Sociedad Argentina de Escritores'.

Inquieta, curiosa y contestataria, usa la pluma para colaborar con las diferentes revistas y los diarios 'Crítica' y 'La Nación'.

Sus pares comienzan a reconocerla y cultiva grandes amistades como Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Blanca de la Vega, José Ingenieros, Ricardo Rojas, Manuel Gálvez, Delfina Bunge y Manuel Ugarte.

Benito Quinquela Martín, Marcelo. T de Alvear, Alfredo Palacios y Alicia Moreau de Justo integraron también el grupo de sus más entrañables amigos, y se codeó con figuras de la talla de Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Amado Nervo, Federico García Lorca y Concha Méndez, entre otros.
Huellas en la arena que el mar no borró
La trayectoria literaria de Alfonsina evolucionó desde el romanticismo hacia la vanguardia y el intimismo sintomático del 'modernismo'.


Su poesía se pasea altiva desde la sumisión hasta la ira, siempre femenina, siempre desafiante... se hunde y se levanta y arrastra en su lectura. Así vivió y así partió.

El 20 de mayo de 1935 la poetisa fue operada de un cáncer de mama que evolucionó sin tregua, y el 25 de octubre de 1938, según relata su biógrafo Carlos Andreola, "ya muy desgastada por la enfermedad", se arrojó al mar en la playa 'La Perla' de Mar del Plata.

Ese mismo día garabateó sobre un papel celeste con tinta roja la frase "me arrojo al mar".
Unos días antes, el 22 de octubre, había enviado al diario 'La Nación', su último poema 'Voy a dormir':

"Dientes de flores, cofia de rocío, /manos de hierbas, tú, nodriza fina, /tenme prestas las sábanas terrosas/y el edredón de musgos escardados. /Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. / Ponme una lámpara a la cabecera; /una constelación; la que te guste; /todas son buenas; bájala un poquito. /Déjame sola: oyes romper los brotes... /te acuna un pie celeste desde arriba /y un pájaro te traza unos compases /para que olvides... Gracias... Ah, un encargo: /si él llama nuevamente por teléfono/le dices que no insista, que he salido..."

Norma Domínguez es periodista y la nota fue estractada de SwissInfo

lunes, 27 de octubre de 2008

La Paz pluri-multi y total

* Lupe Cajías

Será difícil encontrar en los anales de la historia de La Paz otra conmemoración de su formal fundación (1548) similar a la que vivimos el pasado lunes 20 de octubre que consolidó el imaginario de este espacio geográfico y cultural como la urbe más mestiza del continente. Ni México, ni Guatemala, ni Quito, ni Lima tienen ese rostro.

Aquella columna de gente llegada de todas partes del país cubrió en larga hilera y con todos los colores posibles el eje central urbano. Unió, quizá sin saberlo, lo que la colonia separaba aprovechando el río que actualmente está canalizado por debajo de la Montes y de la Avenida Mariscal Santa Cruz. Al oeste la ciudad india, Chuquiagomarka y el cacique Kirquincha, y al este la ciudad criolla nacida en Laja, pero desarrollada como centro de poder alrededor de la plaza mayor, actual Plaza Murillo.

La foto de las niñas blanconas que ofrecen refrescos y dulces a los mineros cobrizos, agotados y con la boca abultada por el acullico, es el símbolo de una ciudad que abre sus brazos al forastero, le brinda agua, comida y cobijo. Más interesante aún era contemplar la testera y a sus protagonistas.

Los actos festivos fueron organizados por el Gobierno Municipal de La Paz. El alcalde se llama Juan del Granado Cossío, es cochabambino, descendiente de un tradicional linaje del valle. Esa familia se ha destacado por dar al país poetas y académicos.

La logística estaba a cargo del gobierno departamental. El Prefecto de llama Pablo Ramos Sánchez, tarijeño, descendiente de familias chaqueñas, de la tierra profunda cercana al Palmar. De origen pastoril, es economista, investigador y fue rector del más grande centro de estudios superiores de Bolivia, la paceñísima Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Es quizá como muchos otros un ejemplo de los habitantes del área rural que lograron estudiar porque la Revolución Nacionalista de 1952 amplió las oportunidades.

El Vicepresidente de la República, a la vez Presidente del Congreso Nacional, se llama Álvaro García Linera, de familias paceña y cochabambina. Es matemático y su formación profesional y teórica principal la tuvo en la capital federal de México. Unió en sus escritos la cosmovisión andina con los aportes de pensadores europeos modernos. Es representante de los bolivianos que logran relacionar su pensamiento local con la agenda internacional y es citado y partícipe de la discusión mundial.

El Presidente de la República se llama Evo Morales Ayma, de familia aymara y originario de un ayllu campesino al sur del departamento de Oruro. De formación agricultor y con la práctica de varios oficios, fue cultivador de la hoja de coca en Chapare, al centro del país, ingreso a las tierras bajas del norte y del este. Es andino, tropical y tiene alcance global.Esa estampita de todos ellos era la fotografía instantánea del desarrollo cultural de La Paz y su vocación de ser inclusiva, multicultural, plurilingüe y, sobre todo, total. Una proyección que ahora se da en el resto del país y en las regiones que empiezan a superar la limitación de que sea un oriundo el rector, el alcalde, el prefecto. Todos somos bolivianos, todos somos hijos de la misma Madre Tierra, todos somos humanos.

*Periodista

martes, 21 de octubre de 2008

La nueva CPE y el festejo en la plaza Murillo

Todas las fotografías pertenecen a Patricia Saravia Si no dabas codazos y empujones, pues no ingresabas a la fiesta popular en la plaza más politizada de todo el país.


Whipalas al viento... ¿se dieron cuenta? Poco más de un año atrás había una whipala gigante que flameaba junto a la tricolor (varios alzaron la voz), pero de repente, un buen día, desapareció del mástil y cada día sólo está presente la rojo, amarillo y verde. ¿Signo de un ablandamiento de los radicales?


Un gobierno de cábalas. Por eso es que nuevamente se ve a la chompa (pull over, para mi amigo argentino) más famosa de todo el mundo y "recuerdito" más preciado para los gringuitos.



Todas las fotografías pertenecen a Patricia Saravia

La vigilia de la marcha por la nueva CPE

Todas las fotografías pertenecen a José Luis Quintana (el Pata) "Todos somos iguales" dice la leyenda de la polera blanca llegada desde Santa Cruz. Iguales y diversos.

Si Evo no estaba ahí, pues no había fuerza para impedir que miles y miles ocasionen alguna desgracia en el Congreso. ¿Qué pasará cuando Evo ya no esté ahí? ¿Qué ocurrirá durante esa gestión que renunció a participar como candidato del MAS? ¿Quién podrá sustituirlo?



Una señora exclamó en una oficina: "¡Por Dios! Han dejado una cochinada la Plaza, han meado y cagado por todo lado". Hace un poco más de 50 años un indio no podía ni pisar esta plaza ni caminar por las aceras de las ciudades. Y veamos la realidad, más de 200 mil marchistas colapsaron la ciudad en todos los sentidos, además ¿no se dio cuenta esa señora que vivimos en un país con mayoría indígena y que estamos viviendo los momentos más importantes de la historia boliviana al reconocer la existencia de los "indios"?

Todas las fotografías pertenecen a José Luis Quintana (el Pata)

La marcha por la nueva Constitución Política del Estado

Todas las fotos pertenecen a Richard Sánchez
richardbolivia@yahoo.es


¿Aún alguien cree que este hijo de vecino fue pagado para apoyar esta movilización social? Fue increíble ver cómo los vecinos, tanto de El Alto o de La Paz, salían de sus casas con regalar agua, refresco, frutas, pan o lo que necesiten los marchistas que ingresaron a la ciudad. Aplaudían y veían como héroes a los que llegaban a la inclita. Punto aparte fue apreciar de cerca las diferentes culturas que existen en nuestro país, pues los atuendos del oriente, e incluso del occidente, aún son lejanas para los paceños y alteños, demostrando que Bolivia necesita más integración. Del otro lado, varios indígenas del Beni y Santa Cruz se asombraron por pisar por primera vez una urbe adornada de inmensos edificios y un estilo de vida totalmente diferente al que tienen en sus chacos y parcelas.












Un saludito a la camarita.





Y el pututu del poncho rojo retumbó en el centro de la ciudad.


Así gritaba este grafiti en la calle Río Piraí.








En las puertas del Congreso, algunas declaraciones oficiales y opositoras alimentaban la sed de información de los periodistas y también de algunos "periodistos", siempre criticados y a veces golpeados, lo cual rechazamos.



Coca sobre el asfalto.
En la noche del domingo 18 nos dimos una vuelta por el Congreso, a modo de descansar. En uno de esos momentos salió el diputado opositor Óscar Urenda para anunciar ante los medios que toda la oposición se retiraba de la mesa de negociación. Esto provocó la alegría y satisfacción de los parlamentarios también opositores Pablo Klinsky, Lourdes Millares y Katia Romero (foto). Auguraban victoria a sus amigos periodistas del oriente. Segundos después salió raudo el vicepresidente Álvaro García Linera con dirección a Palacio y al día siguiente nos enteramos que todo formaba parte de las negociaciones que pendían de un hilo.













Todas las fotos pertenecen a Richard Sánchez
richardbolivia@yahoo.es

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