
Ya se olía el cambio en los galpones del sureño barrio paceño de Auquisamaña. El domingo 15 de marzo, La Razón publica una nota de prensa institucional en la cual el “joven periodista” –como dicen–, Juan Carlos Rocha, hace oficial su rumoreada renuncia y el alejamiento de ese medio. Siguiendo esa misma ruta ahora le tocó el turno a la dizque "analista y politóloga", Jimena Costa, quien se despidió como columnista de La Razón este sábado 28 de marzo. La “defensora de la democracia”, que frecuentemente es invitada por el empresario privado para realizar análisis de coyuntura política en seminarios, argumentó que se siente “incómoda”. Lea toda la columna haciendo clic acá.
La Costa escribe, al finalizar el primer párrafo de su última columna, lo siguiente: “Esta vez tendré que abandonar La Razón —otra vez por los cambios que se establecen y con los que no me siento cómoda—, y a pesar de la gentileza de mi también amigo y nuevo director de La Razón, Grover Yapura, debo migrar”.
En la parte inferior de la columna, La Razón agradece el aporte de la columnista aunque le recuerda que se le garantizó la libertad de opinión y expresión (pese a que dobleteaba escribiendo en La Prensa y en La Razón), pero no, Costas no quiere saber nada de los galpones de Auquisamaña. ¿Acaso esto no es una “pequeñísima” muestra de “intolerancia Costeña” a otras formas de pensar y entender el país?
Al parecer, los lectores fieles de Costas deberán comprar La Prensa para seguir de cerca esas “Mentiras piadosas” (como se llamaba su columna y qué bien se ajusta al contenido) a los que nos tenía acostumbrado. ¿La Costa en La Prensa?, tal para cual.
Pues como van las cosas, el periódico de Villa Fátima se perfila y se pone la camiseta de los medios amarillistas en contra del gobierno, incluso ignorando los códigos de ética del gremio periodístico y que ahora se dice monopolizar “La Verdad”. Al menos así lo refleja su caricaturista, Mencho, en este dibujito.
La Costa escribe, al finalizar el primer párrafo de su última columna, lo siguiente: “Esta vez tendré que abandonar La Razón —otra vez por los cambios que se establecen y con los que no me siento cómoda—, y a pesar de la gentileza de mi también amigo y nuevo director de La Razón, Grover Yapura, debo migrar”.
En la parte inferior de la columna, La Razón agradece el aporte de la columnista aunque le recuerda que se le garantizó la libertad de opinión y expresión (pese a que dobleteaba escribiendo en La Prensa y en La Razón), pero no, Costas no quiere saber nada de los galpones de Auquisamaña. ¿Acaso esto no es una “pequeñísima” muestra de “intolerancia Costeña” a otras formas de pensar y entender el país?
Al parecer, los lectores fieles de Costas deberán comprar La Prensa para seguir de cerca esas “Mentiras piadosas” (como se llamaba su columna y qué bien se ajusta al contenido) a los que nos tenía acostumbrado. ¿La Costa en La Prensa?, tal para cual.
Pues como van las cosas, el periódico de Villa Fátima se perfila y se pone la camiseta de los medios amarillistas en contra del gobierno, incluso ignorando los códigos de ética del gremio periodístico y que ahora se dice monopolizar “La Verdad”. Al menos así lo refleja su caricaturista, Mencho, en este dibujito.

Ilustración de Mencho, publicado en La Prensa (domingo 29).

1 Malapalabrerías:
Francamente la gorda Ximena es un asco. No me refiero a su gordura física sino a las cochinadas que escribe. (Como a casi todos los que escriben en "La Razón" que más deberia llamarse "La Mierda")
Ni siquiera son cochinadas bien escritas. Da pena.
Otro personaje que inspira vómitos es el famoso cura Gramunt De Moragas, ni que decir del "escribidor" Manfred Kempff..
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