miércoles, 15 de abril de 2009

LaMalaPalabra en y desde Tarija

Hoy 15 de abril, cuando todos los chapacos y chapacas festejan su día, nos complacemos en contar con una nueva malapalabrera. Y es un honor para LaMalaPalabra que una periodista y una persona como Janeth Miranda se digne en escribir y ser parte de esta aventura. ¡¡¡Gracias Janis!!!

Pronto estaremos por las tierras del buen comer y el mejor beber y hasta mientras disfruten de las fotos que nos manda Janeth y también de un reportaje urgente sobre cómo se tira el dinero del Estado en Tarija.

Estas fotos corresponden al famosísimo Jueves de Comadre, la reunión de mujeres más grande del planeta.







Y este es el reportaje de Janeth, también publicado en la revista Domingo:

Agua para riego, una necesidad insatisfecha en Tarija
Janeth Miranda

El agua es uno de los elementos esenciales para lograr el desarrollo productivo de regiones con potencialidades como Tarija, que actualmente a pesar de ser el departamento menos extenso del país, con 37.623 km2, lo que equivale al 3,4% del territorio nacional, también es el que mayor cantidad de recursos recibe del Tesoro General de la Nación con más de Bs. 2.008 millones el 2007, muy por encima de Santa Cruz que recibió 1.653 millones y La Paz 1.542 (Ministerio de Hacienda).

Aunque se trata de un departamento privilegiado por la naturaleza, en la tierra de la uva y el vino existe elevada escasez de riego permanente. Según el Plan Departamental de Riego (2006) alcanza a solamente al 1% del territorio departamental con 36.351 hectáreas. Si bien la actual administración prefectural se plantea ampliar 10.000 hectáreas hasta el 2010 y existen varios proyectos para construir canales y represas, también abundan las quejas de las comunidades rurales que hacen referencia a rajaduras, filtraciones, problemas de diseño e incluso sistemas inadecuados.

En la gestión 2008, aproximadamente el 23% del presupuesto reformulado autorizado por el Consejo Departamental, cerca de 484 millones de bolivianos se invierten en proyectos referidos a riego, mientras que hasta la gestión 2010 la administración de Mario Cossío tiene previsto invertir aproximadamente 550 millones de bolivianos en este tema aunque sus ejecutivos admiten que existen problemas atribuidos a la dificultad de ejercer una fiscalización efectiva en las subprefecturas, que generalmente licitan estas obras de manera directa.

Entre las ventajas que establece el Plan Nacional de Riego, elaborado por el Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios en la gestión 2005, se menciona que el riego proporciona seguridad alimentaria, aumenta los ingresos agrícolas mediante el incremento de la productividad, genera empleos y disminuye la migración, permite diversificar los cultivos, posibilita mayor inversión productiva y fundamentalmente reduce la pobreza.

Si bien el departamento de Tarija pertenece a los valles, con importante potencial para desarrollar una agricultura bajo riego, por la disponibilidad de suelos aptos y recursos hídricos no aprovechados, se debe considerar que en el valle central se tienen 7 meses al año sin lluvias, mientras que en la parte chaqueña se presentan 10 meses secos, por lo que resulta una necesidad la creación de infraestructura y tecnología de riego.

A pesar de la inversión de la Prefectura en el tema, que pretende alcanzar 10.000 hectáreas adicionales de riego, según informó el ex secretario de Desarrollo Productivo, Ernesto Farfán, la realidad actual muestra mucho descontento en las áreas rurales porque los proyectos no logran regar durante todo el año y en su mayoría se trata de mejoramiento de canales de tierra con revestimiento de cemento, en lugar de nuevas estructuras en base a tuberías para optimizar el uso del líquido elemento, según dijeron.

El agrónomo Alejandro Castillo hace notar que con riego en Tarija mejorarían considerablemente cultivos como del tomate de dos meses y medio, que podría obtener hasta cuatro cosechas anuales y de papa hasta tres con la consiguiente y considerable disminución de sus precios, de manera similar a lo que podría suceder con casi todos los demás cultivos de la zona como el maíz, hortalizas y otros.

Se deberían utilizar sistemas de riego por goteo, aspersión y almacenado incluso mediante el uso de esponjas colocadas a 60 centímetros de profundidad, dijo Castillo, aunque lamentó que los técnicos de la región no estén capacitados para llegar con la metodología adecuada, a objeto de ayudar a los habitantes de las zonas rurales a comprender la importancia del agua para riego que no solamente es posible con sistemas costosos de tuberías plásticas sino también mediante el uso de caña de bambú, cañahueca o ágape, materiales naturales que existen en la región.

ALMACENAMIENTO DE AGUA PARA OPTIMIZAR EL USO
Profesionales del Programa Ejecutivo de Rehabilitación de Tierras Tarija (PERTT), quienes lograron implementar exitosamente diversos proyectos de riego, coincidieron con diferentes dirigentes campesinos y otros comunarios en señalar que en la región se requiere coadyuvar al almacenamiento y uso adecuado del agua porque es la única forma de lograr que el departamento asuma su vocación productiva.

El propósito de quienes fundaron la Villa de San Bernardo de Tarixa, el 4 de julio de 1574, con el objetivo de constituir un centro de importante producción agrícola para abastecer a ciudades aledañas como la entonces populosa Potosí, que tenía más de un millón de habitantes, podría quedar frustrado porque en lugar de fomentarse el sector productivo, se ha dado un constante debilitamiento de las tierras de ésta parte del país.

El encargado de la Unidad de Extensión Agropecuaria y Educación Ambiental del Programa Ejecutivo de Rehabilitación de Tierras (PERTT), Antonio Giordina, señaló que en Tarija se observa el mejoramiento de sistemas de riego con revestimiento de cemento, que continúan acumulando en verano el agua que falta en invierno, mientras las fuentes naturales se están secando debido a la acción destructiva del hombre.

Giordina afirmó que se plantea la “crianza de agua” consistente en tener sistemas para acumular este líquido durante el verano y evitar que escasee posteriormente.

La mentalidad del campesino tarijeño también presenta un cambio positivo respecto a la importancia del riego, según señala el sociólogo Alfonso Hinojosa, investigador del Programa de Investigaciones Estratégicas de Bolivia (PIEB), quien realizó un estudio sobre los efectos en los migrantes bolivianos que trabajan durante varios años en haciendas agrícolas de la República Argentina. Mientras los campesinos mayores persisten en cultivos tradicionales de papa y maíz, existen migrantes que retornan del vecino país con una nueva mentalidad por lo que invierten de sus recursos en la adquisición de sistemas de bombeo o riego presurizado por aspersión y goteo para dejar de lado el riego por inundación, que caracteriza los canales tradicionales y desperdicia agua en grandes cantidades, señala Hinojosa en su investigación.

OBSERVACIONES A VARIOS PROYECTOS
El subprefecto de la provincia Cercado, Fernando Castellanos informó que se tiene previsto construir canales de riego en nueve de sus comunidades para beneficiar a cerca de 1.500 hectáreas agrícolas aunque admitió que las observaciones realizadas al sistema Junacas-Alto España por rajaduras y filtraciones obligaron al Consejo Departamental a rescindir el contrato.

Por su parte, el ex director de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Prefectura, Jorge Ruiz, mencionó que se están ejecutando cuatro grandes represas dentro de lo que se denomina Plan de Recursos Hídricos del Departamento. Mencionó la represa Huacata en la zona alta, la presa Calderas en la región vitivinícola, la represa El Molino en el altiplano tarijeño y finalmente la presa Caigua, en la provincia Gran Chaco. Todas estas represas pretenden regar un total de 5.500 hectáreas además de proyectos medianos trabajados por los corregimientos y subprefecturas con el objetivo de habilitar 10.000 hectáreas adicionales.

Ruiz explicó que se realizará la inversión de aproximadamente 74 millones de dólares, situación que comenzó hace dos años y se tiene previsto concluir en dos más a un ritmo de aproximadamente 20 millones de dólares por año destinados a temas de infraestructura de regadío.

Sin embargo, tres de las cuatro grandes represas mencionadas por Ruiz tienen observaciones por irregularidades, según mencionó el representante del Viceministerio de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción en Tarija, Tamer Medina, quien dijo que en el caso de Huacata, Calderas y El Molino se dieron anticipos del 20% del costo total de las obras que se calcula en cerca de 160 millones de bolivianos sin que se concreten avances importantes a más de un año de la licitación lo que ocasiona grandes pérdidas al Estado.

En el caso de la presa Huacata tiene un costo de 47.008.379 bolivianos, la presa el Molino de 62.796.913 bolivianos y la presa Calderas de 48.608.130 bolivianos, de las que se habría cancelado hace más de un año anticipos del 20% a empresas que recién están iniciando las obras en Huacata y Calderas mientras que en El Molino ni siquiera se sanearon los terrenos correspondientes, por lo que solamente se tiene la piedra fundamental en el lugar, explicó Medina.
El secretario general de la Prefectura, Mauricio Lea Plaza, durante una entrevista en vivo realizada por Radio Fides, señaló que existe bastante prebenda en la región y se tiene que mejorar el sistema de fiscalización a las obras porque algunas empresas están en proceso de maduración, muchas veces pensando en la siguiente obra antes de cumplir la anterior.

El jefe de la Unidad de Hidrología del Programa Ejecutivo de Rehabilitación de Tierras (PERTT), Daniel Ávila, opinó que “no se utiliza adecuadamente el recurso agua en Tarija pero se está tendiendo a mejorar en los últimos años, abandonando un poco la idea del canal clásico y tratando de hacer más presas que permitan el almacenamiento”.

RAJADURAS Y FILTRACIONES EN CANALES CONSTRUIDOS
La realidad de varios de los proyectos de riego muestra rajaduras, rebalses y filtraciones que ocasionan el reclamo de los habitantes de las zonas rurales como Martín Guzmán, dirigente de la Central Campesina de Cercado (74 comunidades). En el caso del Sistema Junacas-Alto España de la provincia Cercado, el Consejo Departamental tuvo que rescindir un contrato por aproximadamente 8 millones de bolivianos para la construcción de cinco represas y canales de riego, debido a la denuncia de mala calidad con rajaduras y filtraciones, luego de la inversión de 6 millones de bolivianos.

El dirigente aseguró que la Subprefectura de Cercado no dio respuestas ante las quejas de los comunarios por lo que se presentó el reclamo a la viceministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, Nardi Suxo y su representante en Tarija, Tamer Medina, quienes a su vez hicieron llegar la denuncia a la Fiscalía General de la República en la ciudad de Sucre.

Otro caso es el de los canales de riego de Tolomosa, en la provincia Cercado, aunque esta vez se trata de una obra construida mediante un préstamo de la Corporación Andina de Fomento conseguido por la Prefectura mediante gestiones con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) hace aproximadamente 5 años que otorgó 300.000 dólares para beneficiar a cuatro comunidades: Tolomosa Grande, Churquis, Tolomosita Centro y Tolomosa Norte con siete canales de riego de un total de 16 kilómetros, según informó Celedonio Meriles, dirigente de Tolomosa Grande y uno de los gestores del proyecto.

Meriles dijo que el trabajo se adjudicó a la empresa Consultores Asociados pero se dejó incompleto, por lo que la Contraloría se negó a realizar una auditoría al proyecto mientras la obra no sea entregada.

“Antes de cumplir un año de construidos algunos canales comenzaron a deshacerse, además no se tienen todas las tomas de agua ni tampoco se instalaron compuertas. La Prefectura es la entidad encargada de la fiscalización pero no tomó ninguna acción al respecto”, dijo el dirigente campesino.

Valentín de la Vega, Nelvin Guerrero y Félix Guerrero, de Tolomosa Grande coincidieron en señalar que los canales de riego constituyen una obra a medias porque se instalaron sifones (tubos anchos bajo la tierra) que en unos minutos se tapan provocando numerosos rebalses e inundando los terrenos con el consiguiente perjuicio a los cultivos. Pese a los reclamos del juez de Agua, Felicindo Vega, no se dieron soluciones además que un total de 25 hectáreas quedaron al margen del beneficio por mala planificación, dijo Valentín de la Vega.

Fausta Tarifa, de la misma zona, aseguró que la comunidad no está conforme con las obras porque ni siquiera se colocó una compuerta para controlar la salida del agua lo que perjudica los cultivos.

También se tienen otros problemas como el denunciado por Mario Vásquez Tolaba, de Naranjos en la provincia O’Connor quien señaló que los canales de riego Moreta, en la comunidad de Valle del Medio, presentaron rajaduras y filtraciones en su construcción a los tres días de entregados.

Vásquez explicó que el proyecto se realizó con recursos de la alcaldía con un presupuesto de aproximadamente 45 mil dólares pero los encargados de la fiscalización, ante los reclamos realizados, trataron de ocultar las fallas en lugar de sancionarlas. Actualmente se tienen cerca de 300 familias afectadas por el programa de riego defectuoso ejecutado por la Alcaldía de Entre Ríos.
Otro caso es el de los canales de riego de Chiquiacá que presentan numerosas fisuras y cangrejeras (huecos) considerables en el cemento que, según técnicos del Viceministerio de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, se deben a un proceso de mala vibración en el hormigón. El costo de esta obra es de 8.497.288 de bolivianos erogados por la Prefectura.

Otro reclamo es el de las comunidades cuyos proyectos de riego no se concretan como el de Carlos Almazán, ejecutivo de la Subcentral de Canchones (provincia Cercado) quien dijo que en la comunidad de Carlazo existen solamente diseños de proyectos de canales de riego a pesar del pedido frecuente de los pobladores de la zona.

Uno de los proyectos con observaciones en la zona chaqueña es el denominado Acueducto al Chaco Seco, más conocido como presa Las Tipas, que a pesar de su elevada inversión no logra llevar agua para consumo humano ni animal, mucho menos para riego a las comunidades más afectadas por la sequía en la provincia Gran Chaco como Busuy, según informó la representante presidencial, Celinda Sossa, quien recibió el reclamo de parte de los comunarios. La obra tiene un costo de 29 millones de bolivianos y debía beneficiar a 1.252 personas con agua potable, agua para consumo animal y para riego a las comunidades de Busuy, Villa El Carmen, Caiza y otras.

Los comunarios de la zona dijeron que en febrero de este año, los técnicos de la prefectura buscaban afanosos el permiso de una familia para ampliar el proyecto ante su inviabilidad porque no lograron llenar la represa.

APOYO TÉCNICO PARA CONTROLAR LAS OBRAS
El viceministro de Riego, Demetrio Céspedes, informó que existe predisposición de cooperar a todas las personas que tengan quejas sobre sus sistemas de riego mediante asistencia técnica para que se puedan determinar responsabilidades y éstos las asuman aunque ese trabajo le corresponde a la Fiscalía y la empresa supervisora.

“Estamos prestos a acudir al llamado de los campesinos para verificar y cuantificar los daños en el caso de malas construcciones mediante el trabajo de nuestros profesionales”, aseguró Céspedes entrevistado durante una de sus visitas a Tarija.

Consultado también el ministro del Agua, René Orellana, se mostró predispuesto a trabajar en coordinación con la Prefectura de Tarija para que los proyectos de riego se traduzcan en verdaderos beneficios para la población. Orellana dijo que existen importantes recursos para invertir en Tarija como un financiamiento de 11,9 millones de euros de la KFW de Alemania que se concretarán a través de la Mancomunidad del Guadalquivir mediante convenios firmados con los municipios de Cercado, San Lorenzo, Uriondo y Padcaya.

El responsable del Programa Agropecuario de Desarrollo Sostenible de la cooperación alemana en Tarija, PROAGRO, Delfor Perales, manifestó que se trabaja en convenio con la Prefectura brindando apoyo técnico principalmente en proyectos referidos a sistemas de riego con la finalidad de crear infraestructuras grandes aunque se acompaña solamente en la etapa de preinversión.

Perales destacó que se realizan los proyectos dentro del concepto de manejo de cuencas que implica cinco componentes: regulación de ríos, reforestación de tierras, recuperación de suelos, cosechas de agua y capacitación social.

EL AGUA, UN DERECHO DE TODOS
Según establece el Plan Nacional de Riego, el Estado Boliviano reconoce el acceso al agua como un derecho legítimo, humano y de todos los seres vivos en su territorio respetando los principios de solidaridad, equidad, diversidad, sostenibilidad y seguridad jurídica.

Así también la Ley de Riego Nº 2878, de septiembre de 2004, promulgada durante el gobierno de Carlos Mesa busca que se reconozcan los derechos de los usuarios de sistemas de riego sobre los recursos hídricos y la infraestructura, a participar en la planificación, gestión, monitoreo y evaluación de planes, programas y proyectos de riego.

Sin embargo, en la actualidad se observa que hace falta que las políticas públicas en el tema de riego, que es tan sensible e importante para el país, sean generadas con mayor conocimiento de la realidad por parte de los técnicos responsables de formularlas, quienes deben salir de sus escritorios y recorrer las comunidades rurales, como señaló jefe de la Unidad de Hidrología del Programa Ejecutivo de Rehabilitación de Tierras (PERTT), Daniel Ávila.

Además es evidente que se requiere mayor preparación por parte de los técnicos para que puedan transmitir la tecnología necesaria con los métodos adecuados, que sean comprensibles en un medio de muy poca instrucción como el campesino, como afirmó Alejandro Castillo, ex técnico del Ministerio de Asuntos Campesinos.

Finalmente, los recursos del gas, que de manera histórica ingresan en grandes cantidades al país y particularmente al departamento de Tarija, considerando que el presupuesto departamental se triplicó de 656 millones de bolivianos en la gestión 2004 a más de 2.008 millones en la gestión 2007, podrían traducirse en infraestructura y tecnología para riego a objeto de llegar con diversos cultivos a la mayor parte del territorio tarijeño porque según señalan los expertos, incluso las cárcavas y las regiones desérticas o erosionadas son susceptibles de aceptar cultivos si se eligen las especies adecuadas.

De esta manera se podría garantizar la seguridad alimentaria de las familias y la región podría convertirse en una zona próspera, donde la mayoría no tenga que seguir viviendo en la miseria, logrando además el objetivo de sembrar las regalías del gas para convertir a Tarija en el vergel productivo con el que soñaron sus fundadores.

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