viernes 6 de noviembre de 2009

Ñatitas, una fiesta de muerte y respeto

* Texto y fotos: Richard Sánchez

Es una de las tradiciones que despierta más sorpresa y pavor a los ojos del mundo occidental, una vez que observan como varios bolivianos rinden un culto estricto a las calaveras humanas, cada 8 de noviembre. Se trata de la fiesta de las ñatitas.


Se llama ñata o ñato a aquella persona que no tiene nariz, y como las calaveras presentan esa figura achatada frontalmente fueron denominadas así: ñatitas.


Calcular cuántas personas practican este ritual es casi imposible, ya que la fiesta tiene un origen clandestino que nació, según estudiosos del tema, en el área rural y se trasladó, junto con las migraciones humanas, hacia nuestras ciudades, principalmente a La Paz.


Las ñatitas sólo se hacen visibles cada 8 de noviembre, que, coincidentemente, es el único día que en Bolivia ninguna persona puede ver su sombra (también conocido como el Día sin sombra). Este día todas ellas se dan cita –primero– en el Cementerio General y –luego– se hace una fiesta en su honor en los diferentes locales bailables que existen en calles aledañas. Se trata del presterío, una especie de fiesta comunitaria.


“Somos varias familias que sabemos que tenemos una o varias ñatitas en nuestros hogares y cada año el preste –o la persona que tiene que organizar la fiesta– se va rotando entre cada una de las familias. El primer año puede ser la familia Salinas, al siguiente la Flores y así hasta que todos pasan preste. Por eso es una fiesta comunitaria porque todos aportan para todos”, explica Teresa Meneces, importadora de línea blanca que tiene su negocio en la calle Eloy Salmón.


“Julita” se llama la ñatita que desde hace 35 años posee Teresa. Es una norma que todas ellas tengan un nombre y sean tratadas como parte de la familia. Las más conocidas mediáticamente en Bolivia son Juanito y Juanita, dos ñatitas que posee la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) de la ciudad de El Alto. Desde 1985 ambas calaveras, según la Policía, han resuelto varios casos, pues los acusados son interrogados con carácter investigativo delante de las ñatitas. De esta forma se influye en el comportamiento de los aprehendidos, quienes, en algunas ocasiones, confiesan sus delitos por miedo a las ñatitas.


“Es que no puedes mentir a las ñatitas, ni tampoco jugar con ellas. Son idénticas a una persona porque te cuidan la casa, te hacen sueño si es que te va ir mal, te protegen, te advierten”, explica Teresa, quien guarda a su ñatita Julita en un lugar semivisible, en su casa de cinco pisos.


Todos los lunes del año, de forma “sagrada”, la familia Meneces le rinde culto a Julita, que se encuentra en una urna de cristal sobre una pequeña mesa donde se instalan flores, se le entrega coca y se le prende un cigarrillo. “Los lunes son el día de los espíritus y por eso cada lunes hay que prender un cigarrito en la boca de la ñatita y se lo deja así. Se le reza para pedir que nos cuide y que nunca nos abandone. Hay que ch’allar con alcohol y coca y al final el cigarro se consume todo”, explica Teresa. Otras personas realizan este ritual los días martes y viernes.


Pero si uno se olvida que en casa tiene a una ñatita, si no le rinde culto y tampoco le prende el pucho los lunes, pues le va mal. “La ñatita, así como puede ser buena contigo, si la tratas mal pues te va muy mal. Varias amigas creen que no tuvieron suerte en el negocio o con la familia porque descuidaron a su ñatita”, confiesa Teresa, demostrando una relación de miedo, respeto y confianza con su calaverita.


De cuna rural

Estudios sociológicos identifican que este fenómeno se remonta a la época preincaica y que nació en la región de Uru o Uruchipaya (departamento de Oruro), cuando las calaveritas eran desenterradas para vestirlas, hacerles comer y luego volverlas a enterrar. El rito se realizaba el 24 de octubre pero durante la Colonia fue prohibido y luego fue practicado el 8 de noviembre, para relacionarlo con Todos Santos, que se festeja el 1º de noviembre.


Otras investigaciones cuentan que en el altiplano paceño se desenterraba todo el cadáver, durante un día para compartir sus bebidas y comidas preferidas y luego se las enterraba. Luego la práctica se redujo a desenterrar solo la calavera y se la relaciona con un pedido a la naturaleza para atraer a las lluvias, durante la época de más sequías en el campo.


Con la migración campo-ciudad, esta práctica se hizo presente en La Paz y, según las crónicas, desde 1964 se la realiza de manera pública.


A Julita la tratan como otro miembro de la familia. Le colocan gorros de lana, viseras e incluso collares. Los diferentes looks de las ñatitas se pueden apreciar cada 8 de noviembre, cuando miles de ellas salen de sus casas para lucir gafas tipo ray-ban, cascos de militares, sombreros de policías, lluch’us, pañueletas o vinchas de los más variados tamaños, formas y estilos. También son vistosos el sitio donde son guardadas, que van desde humildes cajas de cartón, pasando por cubos de madera hasta los más refinados cofres de cristal.


Al mediodía las ñatitas, portadas por sus dueños, se dirigen a la capilla situada dentro del Cementerio. Ahí son bendecidas con el agua correspondiente y en las afueras reciben las oraciones y pedidos de sus acompañantes. Horas más tarde, varias de ellas son llevadas a locales de fiestas o a los propios domicilios, donde los prestes ofrecen abundante comida y bebida.


Entre el cielo y el infierno

El 2008 se armó todo un problema en la capilla del Cementerio General, porque fue la primera vez que el párroco se negó a ofrecer la tradicional misa para las ñatitas. Sus dueños, aunque imitaron los gritos de protestas callejeras: “¿Qué queremos? Misa, ¿cuándo? Ahora”, se tuvieron que conformar con que el capellán rocíe con agua bendita los cráneos humanos.


Este año se repetirá la historia. Días atrás se colgó un cartel en el cementerio, donde dice que está prohibida la misa para ñatitas.


El mensaje del monseñor Edmundo Abastoflor fue claro: “No se le puede atribuir a estos cráneos poderes mágicos u ocultos porque esta práctica no responde al sentido pascual de la muerte cristiana. No es cristiano el pretender utilizar ‘potencias ocultas’, queriendo ponerlas a nuestro servicio, ni para bien ni para mal.

Los restos mortales de las personas deben ser respetados en sus tumbas, hasta que llegue el momento de la resurrección de los muertos, cuando resucitemos con Cristo a la vida que no acaba.

No es bueno fomentar las creencias arriba mencionadas, queriendo darles un tinte cristiano, lo que, más bien, confunde a la gente.


“A nuestros hermanos sacerdotes deseo decirles que no es conveniente aceptar intenciones de misas para las ‘ñatitas’, sino, más bien, que se puede celebrar para los fieles difuntos o para las almas desconocidas. Inculcar a la gente que no es necesario ni conveniente traer restos humanos sacados de las tumbas a los templos, sino más bien dejar que ‘descansen en paz’, pidiendo al Señor por ellos”.


“Es comprensible la actitud de la Iglesia Católica que tiene una mirada occidental sobre varias de nuestras costumbres. En este caso, esa mirada separa la vida de la muerte, en cambio en nuestra cultura, la muerte convive entre nosotros y no existe un divorcio traumático”, explica el antropólogo David Mendoza, estudioso sobre el fenómeno de las ñatitas.


Esta prohibición para nada frenará la gran fiesta para “Martín”, la calavera que en vida fue el abuelo de Remedios Colque. Como ella, varias personas conservan a sus familiares cercanos, a través del culto a las ñatitas. “Mi abuelito murió en un accidente de tránsito. Primero lo guardó mi papá y cuándo falleció me lo heredó. Ahora yo lo cuido porque el abuelito siempre nos protege y aunque la Iglesia no quiera dar misa en el Cementerio nosotros vamos a contratar a un cura para que vaya al local y dé misa”, cuenta Remedios y asunto arreglado.


Algunos prefieren que las ñatitas sean de familiares, otros recomiendan que procedan de cadáveres que sufrieron una muerte repentina o hayan trabajado en la institución policial. La adquisición de las ñatitas tiene diferentes causas, desde herencias, regalos, compra y venta. En este punto varios testimonios dan cuenta que las ñatitas provienen de robos de cuerpos de cementerios clandestinos que existen alrededor de las ciudades de La Paz y El Alto.


Esta práctica está creciendo y quizás con un gobierno que reivindica –al menos de forma simbólica– valores ancestrales, es posible que en los siguientes años la Iglesia decida dar la misa, hoy prohibida, a las ñatitas.


Cada 8 de noviembre son más los devotos de esta práctica, que también involucra a profesionales de clase media o artistas, como Edgar Arandia (ex viceministro de Culturas) o Luis Rico, quien les compuso una canción (ver recuadro).


Y este domingo, 8 de noviembre, las ñatitas saldrán de sus casas, se apoderarán de una parte de la ciudad con agua bendita, flores, coca, velas, música, alcohol y comida al terminar el día. ¿Ya ha pensado en tener una?

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RECUADRO

Las ñatitas (Luis Rico)

Las ñatitas saben todo

Saben las cosas de aquí

Saben las cosas de allá.


Cuando las ch´allas

Te pueden decir quien tiene buenas intenciones.


Cuando le pones una moneda entre los dientes

Te puede decir quién ha plagiado tu fortuna.


Cuando le pones serpentina

La alegría se apodera de tu alma.


Cuando le confiesas una pena

Sobrelleva contigo el sufrimiento.


Las ñatitas saben de todo

Saben cosas de arriba

Saben cosas de abajo.


Cuando viene llegando el tiempo

Ella equilibra el ritmo de tu vida

Cuando llega la hora de tu partida

Serenamente te orienta en el camino

Cuando has llegado a tu destino

Te instala para que hagas también lo tuyo.


Cuando mira que tu huella ha sido profunda

Ella riega con rocío y germina la nueva semilla.


Las ñatitas saben de todo.


De aquí, de allá, de arriba y de abajo.


* Richard Sánchez es periodista.






























1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la información, el domingo estaré en el Cementerio.