lunes 30 de noviembre de 2009

"El Ascensor": montaña rusa



* Ricardo Bajo

1.- Yo confieso que El Ascensor se ha convertido en la sorpresa grata del año en el cine boliviano. Sin pretensiones, sin hacer mucho ruido, calladitos, con bajo presupuesto (incluso para nuestro cine pobre, 90.000 dólares) y con un acabado digno (cuidada fotografía a cargo de Juan Eduardo Serna y limpio sonido de Verty Bracamonte, que nos aleja poco a poco de esas películas bolivianas faltas de rigor e insufribles en lo técnico). El desafío era gigante. Un director-guionista novel y osado (Tomás Bascopé, 28 años), con apenas experiencia en la asistencia de dirección en una película que pasó desapercibida (I´m Bolivia), venido del teatro, se “encierra” en su “ópera prima” con tres actores en un ascensor durante hora y media. Desafío actoral, desafío de guión, desafío de montaje, desafío de producción (a cargo de Jorge Sierra de BolAr producciones). Y si bien, la película se cae por varios momentos (y levanta vertiginosamente cual montaña rusa), consigue en un alarde de dirección, interpretación, montaje (Dennis Gil, también encargado de unos sobrios y acertados efectos especiales en 3D, por primera vez en el cine boliviano, a la altura del filme) y diseño de arte (Cindy Rivero), mantener la tensión narrativa y la incógnita sobre el futuro de esos tres pobres diablos. Y eso ya es mucho.

2.- Yo confieso que uno de los grandes aciertos de El Ascensor es la dirección de actores y la propia interpretación de Pablo Fernández (en el papel del “joven Héctor”), Jorge Arturo Lora (el apesadumbrado y racional “Carlos”) y Alejandro Molina (el entrañable “Johnny”, contrapunto humorístico que se roba el show de la platea). Fernández demuestra su verdadera talla de actor, alejándose con brillantez de sus típicos papeles humorísticos cinematográficos y televisivos . Lora confirma lo ya apuntado en otras películas con un actuación sobria, contenida, ensimismada y expuesta a primeros y medios planos que “destrozarían” a cualquier otro actor con más galones mediáticos. Y Molina se convierte a través de sus golpes de humor y su histrionismo comedido en la verdadera revelación del filme.

3.- Yo confieso que el humor de El Ascensor es machista, sexista (“a esa tipa se la meto y no se la saco ni para mear”, dice Johnny) y homofóbico (“vamos, confiesen algo de lo que se averguencen, yo confesé que soy gay”, dice Andrés. Y las relaciones en los personajes están cargadas de clasismo (siempre con la clase alta, “cagando” a la media y ésta “sacando su puta” a la baja). La película dibuja un retrato brutal y ácido de una ciudad como Santa Cruz (y por ende, Bolivia) donde lo que prima y se premia es el engaño, la corruptela, el robo y el autoritarismo. El “mensaje” final televisivo sobre el “debe ser” nacional, sobre la deseada arcadia feliz tras el desenfreno del Carnaval molesta y sobra. ¿O acaso toda y absolutamente toda nuestra producción fílmica debe llamar a la unidad y la paz entre hermanos? ¿No podía terminar esta tragicomedia social y pesimista con el logrado dramático final sin forzados llamamientos patrocinados por la Conferencia Episcopal? Y por cierto, hablando del final, ¿era necesario, obedeciendo a una típica mentalidad judeocristiana, condenar a los personajes y más después de un discurso conciliador interclasista y de alabanza al diálogo, la compresión y la igualdad que pedía tal vez un “happy end”? ¿No existe ahí un contrasentido?

4.- Yo confieso que hay cosas que me molestan (pocas) de El Ascensor. Amén del comentado mensaje “pontíficio” del final. Y una de ellas, es el recurso fácil, típico de comedias gringas estúpidas, de las escenas “oníricas” y surrealistas (¿homenaje al “El Gran Lebowski”?), que tan solo logran “sacarte” de la tensión argumental y del duelo a tres bandas de los personajes. Otra de ellas, el personaje de Mario Chávez (“Rambo”) que no aporta mucho más allá de la satirización estereotipada.

* Ricardo Bajo es periodista. Nota tomada del periódico digital de Erbol.

viernes 27 de noviembre de 2009

Los riesgos de Rojo Amarillo Verde



* Mauricio Souza Crespo

Uno: Annus mirabilis del cine boliviano, este 2009. Acostumbrados a celebrar el estreno de uno y, con suerte, dos largometrajes nacionales por año, de repente nos encontramos con una dificultad que nunca habíamos enfrentado: escoger. Y, entre esa cantidad, verse como apremiado por la responsabilidad de reseñar películas bolivianas importantes (y no por las mismas razones).

Dos: Rojo Amarillo Verde es importante. Tres directores jóvenes (Boulocq, Bastani y Bellot), de los que se esperaba ya que lo que era una promesa se convirtiera en obra, dirigen las tres adaptaciones de cuentos que arman la cinta. Esta es pues una colección de mediometrajes reunidos bajo el pretexto de los tres colores de la bandera patria. Felizmente, la división tripartita no responde a ninguna intención alegórica (no alude a regiones –altiplano, valles, llanos– ni a clases sociales –los estereotipos de Chuquiago). Pero aunque el estilo de cada sección es diferente, se puede hablar, sin reducir las cosas, de recurrencias; la tendencia a la elipsis narrativa (que conduce a relatos articulados desde sus silencios), la preferencia por la toma larga (que se toma su tiempo hasta, a veces, la exasperación) o el uso expresivo de un realismo fotográfíco integral, ese que pedía André Bazin (y que Robert Bresson encarnaba). Se puede también pensar que las tres historias usan la misma idea narrativa: mujeres solas, segregadas, en una interrumpida relación con hijos que se van.

Tres: Rojo de Martín Boulocq se demora en ese mundo ensimismado y discreto al que los cuentos de Rodrigo Hasbún, el coguionista, también apuntan. La trama es simple y lo de menos: una mujer es separada del mundo por la enfermedad (aunque el "mundo" en Hasbún suele ser reducido a una serie de relaciones amorosas o familiares). Esa separación provoca que aIgunos de los actos rutinarios y de las ceremonias irreflexivas de la vida cotidiana adquieran, indirectamente, un pathos, un rostro entre siniestro y trágico. Rojo es construida como una serie de situaciones que han perdido su eje y que nos remiten a la enfermedad en tanto trauma, es decir, al tipo de hecho que no se manifiesta sino en aquello que transforma o deforma. El narrador (lograda voz en off), por otra parte, es el que, a la manera del Alfonso Cuarón de Y tu mamá también (que narra, coincidentemente y entre otras cosas, la historia de una mujer que está muriendo) no sólo articula el sentido de lo que pasa sino, sobre todo, le confiere profundidad temporal. Este es un narrador clásico: relaciona, enlaza, encadena temporalmente situaciones que, solas, sólo serían momentos opacos, casi banales. Así, por ejemplo, nos informa que la excusión a la discoteca de la pareja protagonista no es sino la representación de un ritual privado, ahora deformado por la cercanía de la enfermedad. Los hechos, gracias al tiempo, nunca son simplemente ellos.

Cuatro: Más arriesgada que Rojo, la propuesta de Amarillo (de Sergio Bastani, basada en un cuento suyo) extrema algunos rasgos formales comunes a toda la película. La parquedad general se convierte en ella en un mutismo radical. Las largas tomas, respetuosas de los ritmos que retrata, arman una narrativa que juega a otra cosa, a contar otra cosa: una especie de viaje iniciático que oscila entre el extrañamiento y la familiaridad. La película sigue a un niño tal vez perdido (y en ello es la sección más transparente del proyecto colectivo), pero no se distrae sino en aquello que le interesa de esa situación: la exploración de un espacio y de nuestras relaciones con él. Pocas veces en nuestro cine, por ejemplo, se había establecido un diálogo con aquello que sólo la literatura había nombrado (Oscar Cerruto): el cielo rural que, en esta película y ya despojado de las cargas ideológicas que adquirió en cierto registro nacionalista del cine latinoamericano (los cielos de Figueroa en el cine de Emilio Fernández, por ejemplo), se revela un interlocutor que enmarca el deambular del niño. Por otra parte, esta es también una historia de violencias sobre ese espacio: momentos en que, como los niños, son los animales los que parecen fuera de lugar (la matanza inicial de hormigas, una escena de cacería, un buey atropellado). Algo más: desde el Sanjinés de La Nación Clandestina no veíamos el acto de magia que supone imaginar formas de ocupar o vivir políticamente el territorio. Me explico: en una aparición apenas anunciada, el espacio vacío de lo rural, "ese simple paisaje", se puebla de gente ejerciendo la solidaridad.

Cinco: Los riesgos que asume Rodrigo Bellot en su relato son otros. Decía Harold Bloom que hay dos tipos de cuentos: aquellos que, a la manera de Chejov, presentan las tensiones y posibilidades de una situación, sin resolverlas. A esta tradición corresponden los relatos de Boulocq y Bastani, Bellot, en cambio, persigue algo cercano a esos cuentos de la que Bloom llama la "tradición de Borges": su historia depende de la resolución. Es un relato en el que se nos "cuentan cosas". Pero lo que se nos cuenta deja amplios márgenes de especificación, en varias direcciones; el retrato de estructuras de poder rurales (en las que se inserta, con una efectiva superficialidad ideológica, el discurso autonomista), la configuración de un denso triángulo amoroso (un hijo, una madre, y un hijo en busca de madre), la ambigüedad de relaciones en las que la sexualidad interfiere en tanto lo no dicho. Y para rematar su logrado tour de forcé, Bellot se las ingenia para hacer de su película un musical (en el que la justificación narrativa de esos números musicales es plena).

Seis: ¿Hay entonces un "estilo" en este proyecto colectivo, algo que, de modo tentativo, nos permita definir una sensibilidad generacional? Quizás. Si los relatos de Rojo Amarillo Verde son representativos (que ya es pedirles algo que no ofrecen abiertamente) podríamos conjeturar que este cine opta por una aparente opacidad, elocuente en su capacidad de decir cosas (interesantes, complejas). Y que en sus formas preferidas (la elipsis o silencio, la toma larga, las lentas posibilidades fotográficas de lo real) se descubre o produce un contenido que, a contrapelo de buena parte de nuestra tradición cinematográfica reciente, NO tenemos que desglosar sumariamente (casi ruborizados por una irredimible ingenuidad intelectual).

Siete: También se podría pensar que las historias de Rojo Amarillo Verde son exploraciones, cada una diferente, en la construcción de una temporalidad narrativa. Son, quiero decir, ensayos en torno a la producción de sentidos como manifestaciones del tiempo.

Ocho: Quizás porque nos hemos acostumbrado a confirmar, tan solo, que una película boliviana está mejor o peor hecha, a veces la crítica no está a la altura de lo que trata de entender. Había leído varios comentarios sobre Rojo Amarillo Verde antes de verla, lo cual fue un error. Porque esos comentarios eran versiones de lo que en estos tiempos de regresión podemos encontrar en cualquier blog de adolescentes: "me aburrió" o "no entendí" o "me gustaron sus personajes de carne y hueso" (valga el oxímoron).

Y medio: Vi Rojo Amarillo Verde en el cine 16 de Julio, algo perjudicado por las deficiencias del proyector. Con la Cinemateca Boliviana a cuadras de distancia (y un multicine por estrenarse en la zona) no dejé de preguntarme, mientras veía la película, si era posible que este tipo de salas, otrora parte de un desdeñoso monopolio, compitiera en esas condiciones.

* Mauricio Souza Crespo es periodista y catedrático universitario. Nota tomada de Nueva Crónica.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Leo, la prensa está contigo


* Rubén D. Atahuichi López

Un domingo después de la masacre de El Porvenir el entonces prefecto de Pando Leopoldo Fernández admitía en una entrevista en la Red Uno (John Arandia, a ver si difundes tus archivos) que él ordenó cavar zanjas para evitar el paso de los campesinos que esa vez iban hacia Cobija para una concentración. A confesión de parte, relevo de prueba; ahí comenzó todo, aunque del tema no se hable en los medios de información sino de otros asuntos que intentan desvirtuar el origen de los hechos de septiembre de 2008.

De lo que sí se habla es de la supuesta mordaza que el Cacique, como lo llaman sus seguidores, lleva por culpa del Gobierno. Todos los días se dice que Fernández no ejerce su derecho a la libertad de expresión. Y, claro, lo que el Gobierno argumenta, en sentido de que cualquier posibilidad de que el depuesto Prefecto hable para los medios debe ser decisión del juez, no tiene seguimiento periodístico. Aunque el Órgano Electoral se limitó a señalar la necesidad del cumplimiento de ese derecho (por parte del Gobierno), la misión de observadores de la Unión Europea, en la línea gubernamental, reivindicó ese derecho pero atribuyó su ejecución al juez.

Lo cierto es que Leopoldo Fernández habla, con voz propia, por intermedio de Manfred Reyes Villa o a través de los medios, a diario. El periódico El Deber hizo un seguimiento permanente al caso, incluso publicó la entrevista que de forma clandestina desde la cárcel dio la ex autoridad a la red Usted Elige-Día V (red Uno). Y hasta publicó un titular como —seguro— quiso el hombre.

A ver. Lunes 9 de noviembre, titular principal de El Deber: "Leopoldo vincula al Gobierno con narcos". Tremenda acusación (en tiempos electorales) y sin la versión del Gobierno aludido, el titular pasó como hecho consumado.

La Prensa y La Razón también extractaron partes de la entrevista, con la diferencia de que sí consiguieron hablar con alguien de la administración de Evo Morales.


Antes hubo otros dos titulares de primera plana en el periódico cruceño. Domingo 8: "El Gobierno pone otra traba legal a Leopoldo" (La Razón abre con "El Gobierno prevé ahondar el modelo económico en 2010" y no se refiere al tema, y La Prensa, con una nota sobre la caída del nivel del agua del Titicaca, y de manera secundaria titula: "El Ejecutivo resuelve derivar a un juez fallo del OEP sobre Leopoldo". Viernes 6: "La CNE y masistas chocan por Leopoldo" (La Razón se refiere al deshielo del Illimani y La Prensa, a la sequía).

A ver, más de El Deber. Jueves 5: "Una jueza ordena el arraigo de Reyes Villa" (La Prensa coincide con el enfoque y La Razón abre con la carencia de agua, pero se refiere al arraigo). Lunes 2: "Ataque a la hija de Manfred ’calienta’ la campaña" (La Prensa abre con el caso Rozsa y se refiere en segunda línea al tema, y La Razón titula: "Campaña electoral se torna agresiva entre el MAS y PPB").


Fíjense, tres titulares en alusión a Fernández y dos vinculados a su fuerza política en ocho días; cinco de ocho. Y sin contar las aperturas con el tema de algunas radios o canales de televisión. Así que… Leo, la prensa está contigo.

* Rubén Atahuichi es comunicador y periodista (rubendal@yahoo.com). Nota tomada de Erbol.

martes 24 de noviembre de 2009

Sandro murió… (según Clarín)


Ni modo, se fue el más grande, se murió Sandro, en realidad y lo correcto es decir que el periódico argentino Clarín lo mató el pasado sábado 22 de noviembre. En este momento (tarde del martes 24 de noviembre), Sandro se encuentra vivito y coleando aunque muy delicadito, pero para Clarín ya tenemos que desempolvar el disco de “Rosa, Rosa”.

Resulta que algún desesperado en la redacción de Clarín apretó el botón equivocado y durante algunos momentos apareció en la página web del diario este suplemento especial que te lo puedes descargar en formato PDF que titula “Sandro (1945-2009) El fuego inolvidable”.

Qué le vamos a hacer, algunos son expertos en “periodismo de anticipación” y algunos sitios también se adelantaron. Por ejemplo, en Bolivia varias veces los medios “mataron” a Juan Lechín en la década de los 80. Pero tampoco es secreto que los periódicos más importantes (algunos pocos serios) ya tienen listas sus ediciones “póstumas” de Maradona, del Papa (cualquier que ocupe el asiento), de Fidel Castro, del último Beatle (aún quedan dos), de los Rolling Stones y otras personalidades del mundo que en cualquier momento van a estirar los Manacos.

lunes 16 de noviembre de 2009

Bolivia, con la cinta Airamppo, gana Festival de Cine de Lovaina

Valverde y y Rolando Muñoz.

Airamppo, semilla que tiñe, de Alexander Muñoz y Miguel Valverde, ganó ayer domingo 15 de noviembre en el Festival de Cine Latinoamericano Realidad Latina 2009 de Lovaina el primer premio en la categoría Largometrajes de ficción.


Valverde, quien con una mano chateaba para comunicarnos su mejor noticia del 2009 y con la otra agarraba la tutuma de chicha, nos dijo que el fallo calificó a Airamppo como una de las producciones más originales y que de alguna manera es realismo mágico.


Precisamente, este festival fue realizado con el “propósito la difusión y promoción de realizadores cuyos trabajos se hayan comprometidos con la realidad latinoamericana” y se realizó en las ciudades de Leuven (Lovaina) y Antwerpen (Amberes), del 7 al 15 de noviembre del presente año.


“Aprovechando que estoy acá pienso quedarme un mes para filmar dos ideas que tengo”, contó Valverde mediante el chat, chocho de felicidad, pues se hizo merecedor de una estatua de bronce, un diploma y mil euros.

Rolando Muñoz, Miguel Valverde, Daiana Victoria, Igor Galuk, Andrés Lübbert, Fabio Wuytack.

Así se realizó la primera edición de este festival, que según su blog, el público mostró gran interés en la cultura y en el cine latinoamericano. “Cerca de 2.500 personas encontraron su camino al festival”.


LMP comparte este triunfo del cine boliviano, pues por este mismo espacio se dio a conocer que Airamppo se iba hasta Bélgica para concursar de este festival. A continuación la lista de los ganadores:


- Largometrajes de ficción

Primer Premio Realidad Latina al mejor Pelicula (estatua de bronce + diploma + 1.000 euro) AIRAMPPO, SEMILLA QUE TIÑE (Bolivia) de Alexander Muñoz y Miguel Valverde

Mención Especial (diploma) PRACA SAENS PEÑA (Brasil) de Vinicius Reis

Mención Especial (diploma) YO SOY OTRO (Colombia) de Oscar Campo Hurtado


- Benelatino

Primer Premio BeNeLatino al mejor Pelicula (estatua de bronce + diploma): EL SUEÑO CONVERTIDO EN LLUVIA (México) de Luis Alejandro Moya Valle

Mención Especial (diploma): HIP-HOP(E) FAVELA (Brasil) de Lazhari Abdeddaim

Mención Especial (diploma) ANONIMOS (Bélgica) de Xavier Solano


- Cortometrajes

Primer Premio Realidad Latina al mejor Cortometraje: (estatua de bronce + diploma + 800 euro): TUNELES EN EL RIO (Argentina) de Igor Galuk

Mención al Mejor Animación (diploma): ARMA PELIGROSA (Argentina) de Mariana Wenger y Paola Murias

Mención Especial (diploma): CAFE COM LEITE (Brasil) de Daniel Ribeiro

Mención Especial (diploma): NO TE METAS (Cuba) de Pierre Moussarie


- Documentales

Primer Premio Realidad Latina al mejor Documental (estatua de bronce + diploma + 800 euro): SANTIAGO TIENE UNA PENA (Chile) de Diego Riquelme y Felipe Orellana

Mención Derechos Humanos (diploma): PERSONA NON GRATA (Bélgica, Venezuela) de Fabio Wuytack



Fotos tomadas de: http://www.latinofilmfestival.be/

Bájate el disco de Santamandinga

Santamandinga - Santamandinga (2007-Bolivia)

1. STM
2. CUMBIAMANDINGA
3. IRREALIDAD
4. PROHIBIDO
5. AFRICA
6. FUCK THEM
7. LUGAR IDEAL
8. YA BASTA
9. CONTRADICCION
10. CORRUPCION
11. LATINOAMERICA
12. DIVISIONISTAS
13. LIBERA TU MENTE
14. REVOLUCION

SANTAMANDINGA es una banda de La Paz (Bolivia) que al grito de ¡¡¡Ritmo y conciencia!!! experimenta musicalmente tomando y fusionando elementos del reggae al blues, del ska al funk, de la bossa nova al hard core, de la saya al hip hop, de la salsa a la chacarera, de la murga al son cubano, de la batucada al candombe, del latin jazz a la cumbia, etc... con líricas que llaman a la conciencia, a mostrar la realidad social.

Descárgate su primer disco haciendo clic acá.

(Tomado del blog Yo vengo del hoyo)

miércoles 11 de noviembre de 2009

El mes de la Ñatita



* Ramón Rocha Monroy


Noviembre es un mes consagrado a la memoria de la Ñatita y de quienes ya celebraron esponsales con ella. No hay cultura en el mundo que no haya honrado a sus muertos, acaso porque los humanos somos los únicos animales que tenemos conciencia de que en cualquier momento vamos a volvernos escasos para siempre y a dar un alegrón a nuestros enemigos.

El racionalismo occidental, el crecimiento de las ciudades, la explotación excesiva de los trabajadores bajo el capitalismo, nos convierten en guiñapos humanos, en naranjas exprimidas que ya no guardan sus tradiciones, pues apenas tienen tiempo para el descanso y la recuperación de las energías. La desregulación de las relaciones laborales ha hecho que la semana de 40 horas (ocho 3333125 diarias y descanso los sábados y domingos) haya desaparecido en Europa para dar paso a la jornada de 70 horas. ¡Diez horas por día! ¡O 12 por día para librar el domingo! En esas condiciones, los ritos de la muerte son una incomodidad que uno olvida pronto para que lo sigan exprimiendo en el trabajo. Velorio y entierro deben pasar cuanto antes para no perjudicar al patrón. Luego no habrá tiempo de ir al cementerio ni siquiera el 1 o el 2 de noviembre.



La conducta humana respecto de la muerte se va desligando de compromisos y va borrando la memoria de sus almas queridas. En la Edad Media, el difunto se exhibía puesto de pie a la puerta de casa para que toda la comunidad se despidiera de él. Todavía en estos tiempos, en algunos pueblos de Colombia los deudos llevan al difunto a la cumbiamba para que se despida de los placeres de esta vida. En Bolivia preparamos mesas con los manjares más copiosos. Hay mesas que ocupan todo el escenario de la orquesta bajo un tinglado donde la gente normalmente baila y consume chicha y manjares criollos. Pero en las ciudades de Occidente, el 2 de noviembre ni siquiera es feriado y transcurre como cualquier día. ¿Quién se va a ocupar de la Ñatita o de las almas que partieron?

Los avisos necrológicos en la prensa de Occidente son escuetos: una columna por un centímetro, cuando más, mientras aquí todavía menudean y a veces ocupan una página entera. Luego viene la misa de los nueve días, de cabo de mes, de seis meses y de cabo de año; y luego cada año se repetirá la ceremonia y la publicación del aviso. En los países europeos esas costumbres son impensables y han desaparecido por completo.

Cuando un ser querido muere, se contrata a una agencia funeraria que se hace cargo de esos trámites engorrosos, incluido el velorio y la publicación del aviso necrológico y, por supuesto, el traslado del difunto desde el hospital hasta la tumba pasando por el crematorio. En cambio, en nuestros pueblos la muerte todavía es un acontecimiento que se celebra en casa. La misa de nueve días y la de cabo de año son el inicio de fiestas ruidosas en las cuales sólo están ausentes la música y el baile.

Desde La Paz se ha irradiado el culto a la Ñatita, que se celebra en la octava de Todos Santos. La coincidencia me causa alegría porque en mi novela El run run de la calavera, que escribí el año 1983, la muerte es designada como La Ñatita, mucho antes de que esa denominación se hiciera popular en las populosas barriadas paceñas.

* Ramón Rocha Monroy es escritor.

martes 10 de noviembre de 2009

Miss Universo, Carnaval y el proceso de cambio


* Hernán Cabrera M.


De forma patética hemos escuchado y visto a ciertos intelectuales y comentadores del sistema, esos que arengan el discurso de la "institucionalidad cruceña" lanzar el grito al cielo por lo que dijo el presidente Evo Morales con eso del Miss Universo y del Carnaval cruceño, que sin duda es el más lindo y alegre del país.


Se escandalizaron y lanzaron una serie de apreciaciones aduciendo que el cruceño no es jaranero, no es fiestero, que no le gusta ver las nalgas y las tetas de nuestras hermosas mujeres, que fue una falta de respeto del Presidente a Santa Cruz, que las feministas se hubieran salido de la cena que ofreció, que Santa Cruz se encuentra indignada por tamaña propuesta del oficialismo. Mientras tanto doña Gloria Limpias se frotaba las manos para organizar ese evento mundial de las más hermosas y lindas del planeta, como es el Miss Universo.


Es que definitivamente no salimos de nuestras cuevas y de esta doble moral que refleja cierta intelectualidad y dirigencia, que cada vez que le conviene pretende hacer despertar los sentimientos cívicos, de moralidad, de decencia, de limpieza, y hablan a nombre del pueblo cruceño, que dicho sea de paso somos dos millones de habitantes, y a mí no me consultaron mi opinión cuando ellos hicieron uso de su derecho democrático a hablar.

Un pueblo puede mirar de frente y rumbo al futuro, cuando reconoce sus errores, pero cuando los quiere ocultar o minimizar, se queda estancado en la intolerancia y en la nebulosa, algo así nos está pasando a nosotros, con esos intelectuales o historiadores, que en algunos casos han manipulado nuestro pasado inmediato, o cuando se pretende nombrar a una determinada situación con otra. "Los difusores del pensamiento desde el poder político o económico extienden sus tentáculos hacia las palabras que nosotros sentimos, y hasta consiguen que suenen tibias las verdades más descarnadas. Todo ha de llevar la pátina sagrada del almíbar si se trata de analizar los problemas de la sociedad, para disfrazarlos. Eligen siempre a su favor en las opciones que plantea el idioma. Y ellos nunca son pesados, sino tenaces", manifiesta el periodista español Alex Grijelmo y con tanta precisión que a eso nos han conducido esos tenaces, a enfrentarnos con palabras, a confundirnos con discursos, que han tenido eco en los medios de comunicación y en algunos casos con total irresponsabilidad y marcado acento de asumir una posición política.


Nos distraen también con palabras, prueba de ello es que la semana que pasó los medios de prensa se engatusaron con la polémica de la organización del concurso de Miss Universo y de la integración del carnaval boliviano, convocando a analistas, a comentaristas, a dirigentes, a oficialistas y a opositores para aplaudir o rechazar la medida gubernamental, cuando en el país había otros debates y otros temas de vital importancia y decisivos para nuestro futuro como Nación. Como es el caso de este proceso electoral, que está plagado de insultos, de carajazos, de violencia, pero menos de propuestas y de un debate democrático de las ideas. Acá los medios de comunicación tienen su cuota de responsabilidad.


Bueno pues, ahí estamos en Santa Cruz siendo cómplices de las dramáticas cifras de las violaciones a menores de edad, sin que las autoridades se animen a ponerle un alto; viendo en los canales de televisión que están en una competencia salvaje para mostrar lencerías, nalgas, tetas, cuerpos bronceados de las magníficas, programas de chismes de matrimonios, de separaciones, de puteríos, de reinas y modelos; o las empresas que se pelean por mostrar calendarios de desnudos al por mayor; y claro que llevamos la delantera en la realización de concursos de belleza de todo calibre y para todos los gustos: Miss Santa Cruz, Miss Primero de Mayo, Miss Caña de Azúcar, Miss Leche, Miss Carnaval, Top Model, Hawaina topel, Miss Sudamericana, las Magníficas y tantos otros eventos de belleza y sensualidad, que tienen una amplia difusión en las páginas Sociales, cuyas tapas adornan los paredes de restaurantes, de talleres, etc, además que son muy esperados, tanto por los hombres como por las mujeres, también por los auspiciadores.


Y para rematar y alimentar la frivolidad en la que estamos enfrascados, ya tenemos Reina del Carnaval 2010, y se la eligió en septiembre, con seis meses de anticipación, con bombas y platillos, con bailes y una cobertura periodística envidiable. Para ellos no había elecciones el 6 de diciembre, ni tampoco les importaba lo profundo que significa este proceso, sino que era mejor organizar y gritar Viva el Carnaval. Y después dicen que no nos gusta la fiesta y la alegría. "Las palabras pueden pronunciar la melancolía con el sonido del violín pero también la guerra con la potencia de los tambores. Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Más vale que conozcamos su fuerza", remata Grijelmo.


Pero claro fue lo más importante lo ocurrido el pasado mes de septiembre y con ello los medios de comunicación le dedicaron amplios espacios informativos a la elección de la Reina del Carnaval, la fiesta más popular que existe en Santa Cruz, pero sin embargo, esa elección es producto de unos cuantos y de algunos dólares. Ahí estuvieron los "cruceñazos", posando con la nueva soberana, y la reina alegre, diciendo que pondrá todo de ella para hacer el mejor carnaval.


Si así le dedicaríamos la inteligencia y la capacidad para la lucha por las autonomías, por la justicia, por la igualdad, por la libertad, por la democracia, no habría centralismo ni muros por delante. Ni lamentaciones.


Se ha repetido hasta el cansancio que no se puede comprender Bolivia sin Santa Cruz, y que no hay unidad ni integración sin los cruceños. Totalmente de acuerdo. Así lo dijo el Presidente del Concejo y lo repitió el Vicepresidente en la sesión de honor del pasado 22 de septiembre, pues bien, que esa premisa sea parte del accionar y de los discursos de cada uno de nosotros; pero eso lo haremos entendiendo que hay un proceso de cambio y de redistribución del poder territorial, económico y político; y también asumiendo que la acción política involucra y exige la participación de todos los ciudadanos de este departamento.


Pero con polémicas bizantinas, con manipulaciones históricas, con discursos pseudo moralistas, con posiciones chauvinistas nos encaminamos mal rumbo al bicentenario del grito libertario de los cruceños y cruceñas que nos legaron esta tierra, que es de todos y para todos.

* Hernán Cabrera M. es periodista y es secretario ejecutivo de la Federación Sindical de los Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz.

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