
* Alfonso Gumucio Dagrón
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia, ha avalado recientemente con su sigla y su logo una publicación que puede disputarle popularidad al Informe de Desarrollo Humano que hasta ahora constituía la estrella en el firmamento de los estudios que esta organización internacional publica sobre Bolivia. Se trata de un folleto de 60 páginas (en tipografía 14 para los chicatos) titulado El mito inmortal; los Qala Katari, cuyo autor es Román florales Zenteno.
En la tapa del libro aparece una foto emblemática: en el fondo una representación pictórica de Tupaj Katari y en el primer plano el perfil combativo del Presidente Evo Morales, con el puño apretado.
La edición del PNUD, en concierto con la Prefectura de Oruro y el programa UNIK-Oruro (Proyecto Universidad Intercultural Indígena Originaria), se inicia con una presentación de Teodoro Blanco Molla, coordinador del proyecto PNUD/44351, en la que afirma: "La reconstitución de los pueblos expuesto (sic) en este material, es un aporte valioso a la comprensión de un pasado (Nayrapacha), que debe ser el referente para construir el futuro (Wiñapacha), que nos señalaron nuestros antepasados, recorriendo el camino hacia el reencuentro con el cosmos o la pacha, etapa donde vivimos actualmente en el retorno al Vivir Bien (Pacha Kuti)".
Más explícito, el Coordinador del Proyecto UNIK-Oruro, Virginio Sandy Choque, concluye así su breve prólogo: "Es evidente que el actual Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia es el legítimo descendiente de los Katari, ahí radica su fortaleza inquebrantable, su fuerza cósmica como líder siguiendo la línea de sus antepasados".
Esa es la tesis que sostiene el autor del folleto, quien afirma en la introducción del texto: "En el propósito de testimoniar y dejar como precedente para las futuras generaciones sobre la familia nuclear 'katari', que está al borde de colapsar en los últimos años por las coyunturas sociales alienantes, se deja este documento para la memoria de las generaciones posteriores".
Román Morales, cuyo manejo del castellano es tan sólido como la tesis que sustenta en el folleto, se ha tomado el trabajo de reconstituir una genealogía completa de los Morales, como directos descendiente de los Katari. Lo hace con lujo de detalles, mencionando los lugares geográficos y los nombres de los personajes de la estirpe katarista y moralista en un árbol genealógico "trifurcado" que aparece en los anexos.
El problema es que la profusión de nombres y lugares en el relato hace tan difícil el seguimiento de la genealogía como en la familia de Aureliano Buendía. Pero, como en la novela de García Márquez, lo que vale es el estilo, y el autor se esmera en describir las características de los Qala-Katari, aquí transcritas fielmente:
"Los Qala-Katari, conllevan una característica peculiar en los rasgos somáticos; son hombres de porte delgado, atlético, cabeza pequeña y ovoide, ojos medianos ojivas, nariz aguileño, labios delgados, pantorrilla cuadrada en la parte posterior y bien pronunciada, optimista, minucioso, crítico, carácter audaz e incontenible en sus decisiones, hombres de confrontación y trabajo; llevando en consigna y costumbres, el levantarse desde la madrugada para alimentar y vestir a su familia; los varones tienen la costumbre de desposarse casi siempre a una entrada edad que es la característica de la familia. Como símbolo llevan en su pantorrilla un signo, que aparece en zigzag una vena sobresaliente, que desde ya no es várices, es de carácter hereditario, sus descendientes observan con orgullo porque son el hijo del Katari, en su memoria llevan de ascendencia KATARI por muchas generaciones de éste linaje".
No cabe duda de que esos rasgos deben corresponder tanto al Presidente de la República como al autor del folleto, es decir, lo de la pantorrilla cuadrada "en la parte posterior" y el auspicioso signo del zigzag.
Los Morales descendientes de los Qala-Katari que menciona el autor pertenecen a tres ramas del árbol genealógico, todas ellas provenientes de Pedro Katari que en 1573 "entabló hostigosos diálogos con el Virrey Don Francisco de Toledo". Los hijos del "excelentísimo Pedro Katari" como consta en documentos de la época, fueron Lucas, Ildefonso y Mariano Morales y un "finado joven soltero" cuyo nombre no se menciona. Las tres vertientes de la familia "perviven en el tiempo y espacio; recordando que ha sido lento la multiplicación de esta familia, normalmente con uno o dos hijos casi siempre con tendencia limitada en su crecimiento vegetativo".
Hay personajes interesantes en la descripción de la familia Morales, por ejemplo Valentín Morales quien a fines del siglo XIX "construyó su propia escuela a orilla del Lago Poopó, en el lugar denominado Ch'arluma” en tierra Chipaya. En 1900 está mencionado José Morales, quien participó en el levantamiento de Juan Lero y posteriormente de Santos Marka T'ula. Toribio, Tiburcio, Dionisio, Marcial y otros notables Morales son mencionados en el texto. Finalmente, Diego Morales de Orinoca –quien curiosamente no figura en el árbol genealógico, "lapidado vivo" mediante engaños en una fosa profunda durante la construcción de la torre de la iglesia, ofrenda que hizo su propia familia de acuerde a sus creencias.
De Lucas Morales, que "en años de ambruna (sic) cumplió siete años de jilakata", procede el autor de folleto, Román Morales, a menos que se trate de un homónimo. Y de Ildefonso o I1difonso Morales o Murala procede el Presidente Juan Evo Morales, hijo de Dionicio Morales y de María Ayma.
Una parte del folleto se dedica a subrayar modestamente la personalidad de Evo Morales Ayma: "Finalmente, el Pachakuti marca su ciclo, esta ciclicidad que viene de siglo en siglo, milenio en milenio, resplandece nuevamente el sol del horizonte, sangre inmortal, despierta el gran titán, laureado de flores y esperanzas, linaje cósmica que pervive desde los tiempos inmemoriales, descolgando desde los nevados perpetuos hasta el exuberante bosque tropical (...) Nace el insigne líder continental, signo y esperanza de vida para la humanidad en el planeta, en el lugar denominado Isallawi, comunidad de Calavillca, Ayllu Sullka del Cantón Orinoca".
De chiquillo, cuando lloriqueaba y hacia rabietas "constantemente", su madre le decía "está difícil atender al señor presidente". Desde niño era "muy querendón y apegado a la ganadería camélida, que para pastarla madrugaba desde los crepúsculos del alba" junto a su padre. Sigue a grandes rasgos la biografía del Presidente de Bolivia, que ya conocemos.
Lo importante, concluye el autor, es que el "mito inmortal" de los Qala-Katari "vivirá por milenios y milenios" siguiendo las huellas de Tupaq Amaru, Tomás Katari, Tupaj Katari, Dámaso Katari y Nicolás Katari, sin olvidar a "los constructores de Tiwanaku" y a "los abuelos Inkas", y finalmente por la memoria de Orinoca "que todavía pervive como depositarios de la gran civilización cósmica".
No deja de ser un detalle, pero todos sabemos que Tupaj Katari se llamaba en realidad Julián Apaza y nada tenía que ver con el linaje de Tupac Amaru y de Tomás Katari de quienes tomó su nombre para pasar a la historia. De hecho, el autor del folleto tampoco se arriesga a afirmar que los Qala-Katari tengan alguna relación de linaje con Tomás Katari. La insinuación de una relación directa entre Evo Morales y Tupaj Katari solamente está en la portada del folleto y en las menciones a aquellos líderes de los alzamientos indígenas.
Sería de todas maneras importante examinar las pantorrillas de los hijos del actual Presidente de Bolivia, de los que no se habla en el folleto porque el autor declara que el cuadro genealógico "solo menciona la generación hasta la década de los años 70, se obvió las generaciones posteriores en el presente documento".
Este aporte del PNUD al conocimiento de la historia de los bolivianos debería ser estudiado ampliamente en las universidades y centros de investigación, donde hasta ahora no tenían la menor sospecha de lo que la historia escondía celosamente, en espera de que uno de los descendientes directos de los Qala-Katari asumiera la presidencia del país.
* Alfonso Gumucio Dagrón es escritor y cineasta. Nota tomada de Nueva Crónica.

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