sábado, 27 de febrero de 2010

Chi-Chi-Chi, Le-Le-Le: Fuerza Chile


























Un terremoto en Chile de 8.8 grados en la escala de Richter -que afectó al 80% del país, ocurrió la madrugada de este sábado 27 de febrero. Se dice que tuvo una fuerza de 50 veces más que el ocurrido en Haití. Se calcula que existen más de 300 muertos.
Desde LMP les decimos: ¡¡¡CHI - CHI - CHI, LE - LE - LE, FUERZA CHILE!!!

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- Donaciones a Unicef y Cruz Roja, facilitadas por Google
- @ayudachile [Twitter], "cuenta creada para contactar familiares y amigos en Chile, ofrecer y solicitar ayuda de cualquier tipo"
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Medios chilenos:
- Latercera.com (Santiago de Chile) - noticias actualizadas: @latercera
- ElMercurio.com (Santiago de Chile) - noticias actualizadas: @emol
- Radio Bio Bio, radio de la región de Biobío, epicentro del terremoto
- TVU, televisión de la Universidad de Concepción (región de Biobío, próxima al epicentro del terremoto)

Testimonios:
- Relatos:
- Fotos:
- Vídeos, en YouTube.

Datos sismológicos:
- Datos técnicos del terremoto: Magnitude 8.8 - OFFSHORE MAULE, CHILE, 2010 February 27 06:34:14 UTC, U.S. Geological Survey Earthquake Hazards Program.
- Ranking de los mayores terremotos jamás registrados [Wikipedia]. Este terremoto, con 8,8 grados en la escala de Richter, ocupa el 7º lugar.
- Terremoto en Chile - análisis técnico del sismo y fuentes especializadas en MiGeo, blog peruano sobre geología.

Infográficos:
- Anatomía de un terremoto, Elmundo.es (2003)

Contexto:
- Datos generales de Chile, CIA World Factbook
- Datos de la región del Maule (VII Región), lugar del epicentro del terremoto. En Wikipedia.
- Datos de la región del Biobío (VIII región), próxima al epicentro del terremoto. En Wikipedia.

Historia:
- Terremoto de Valdivia de 1960 [Wikipedia], el mayor registrado en la historia, con magnitud 9,6 grados en la escala Richter
Sigan también:


Fotos: Agencias, twitter y otros blogs sobre el tema.

martes, 23 de febrero de 2010

Las estrellitas del programa de Hugo San Martín



Hugo San Martín es uno de los candidatos para la alcaldía de La Paz que lucha por el voto de los ciudadanos en abril próximo y también es uno de los primeros en tropezar por sus propias acciones.

Primero dio a conocer el isotipo de una estrella colorida para dar forma y arrancar con su campaña electoral. Se trata de una estrella idéntica a la que usó el hoy presidente chileno Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales del año pasado, quien a su vez se habría inspirado en la estrella de la campaña de Ignacio Lula Da Silva, quien la utilizó para su reelección del 2006.

Es decir, primero la usó Lula, luego Piñera y ahora un candidato paceño a la municipalidad. Cuando en el facebook se denunció el hecho, Hugo San Martín publicó lo siguiente en su perfil: “Sin importar las diferencias ideológicas dos líderes latinoamericanos escogieron la estrella como un icono de su campaña. Lula da Silva y Sebastián Pinera. Líderes caracterizados por la buena gestión pública y fundamentalmente la eficiencia”.

Luego, una de sus varias seguidoras nos aconsejó vía FB no fijarnos en una estrellita, sino en el programa de gobierno de Hugo San Martín. Tan gentil fue la susodicha que hasta nos mandó un link del respectivo programa.

Lo leímos pero una lluvia de horrores ortográficos nos afectó la vista de por vida. Sólo en colegio habíamos visto algún trabajo práctico con semejante desconocimiento de la escritura y también de La Paz.

Vamos por puntos. Como en todo programa electoral ofrece de todo, en este caso San Martín 100 pasos a desnivel, que todas las zonas paceñas cuenten con “camaras" (sic) y que La Paz cuente con dos “ELICOPTEROS” (pag. 19), exacto, sin tilde y mucho menos la hache, algo que nos enseñan en primaria inicial (es decir lo que en nuestros tiempos era “básico”). En cambio la palabra “CUMPLIMIÉNTO” (pag. 10) no lleva tilde. En síntesis, un documento de 21 páginas que tantos errores ortográficos que el corrector del Microsoft Word tendría mucho trabajo.

En el punto VII (pag. 3) dice que La Paz es una “hollada”, cuando lo correcto es decir hoyada. Hollada viene del verbo hollar (que significa pisar, pisotear, conculcar o abatir, humillar, despreciar, menospreciar, atropella). La Paz no es una ciudad ni abatida, ni humillada, La Paz es una hoyada porque viene de la palabra hoyo, la forma peculiar que tiene nuestra urbe.

Y también nos preguntamos qué quiso decir con “se anularan las malas influencias" (sic) al “Consolidar el cierre del Panóptico de San Pedro” (pag. 6).

Además, la ciudad de La Paz no tiene 465 años (pag. 7) como lo afirma en su programa de gobierno el candidato San Martín. La Paz tiene 462 años. LMP lo explica con chubis: hay que restar el año de la fundación de la ciudad de La Paz 1.548 del año en el que cursamos actualmente 2.010 y la resta da 462.

Hace tiempo atrás llegó a Bolivia el experto en comunicación y marketing político Javier del Rey Morató y decía que los candidatos son personas que buscan empleos y nosotros –los electores– somos los empleadores y patrones. Usted amigo y amiga lectora, ¿daría trabajo a una persona que en su programa de gobierno desconoce la edad de la ciudad que quiere administrar y presenta un documento con tantos errores gramaticales que hace sonrojar a un escolar?

En un e-mail que LMP mandó a Hugo San Martín le pusimos lo siguiente: Posdata.- En otra, lleve su programa de gobierno a los cientos de transcriptores que hay alrededor del edificio de la UMSA (monoblock central) que cobran 1 Bs. la corrección por hoja, en su caso un poco más de 20 Bs. Pero si desea ahorrarse ese dinerito, pues puede apretar F7 en el formato Microsoft Word. En cuanto a las cuestiones de fondo, Sr. San Tincho agradezca que estamos leyendo su programa a la 1:45 a.m. y por lo tanto -luego de leer esa orto.grafía- sólo podemos bostezar.

Comunicado malapalabrero

Hemos escuchado insistentemente, sea por chismes, rumores, mails o redes sociales, muchas cosas como que LaMalaPalabra formará parte del diario oficialista Cambio, que saldrá junto a una revista opositora de corte mensual, que circulará junto al nuevo periódico de Rauli Garáfulic, que ya forma parte de un semanario de tendencia gubernamental o que saldrá en versión impresa de forma pirata en fotocopias.

NADA de lo anterior es cierto (aunque hemos tenido ofertas para volver al formato impreso y quisiéramos salir de forma subterránea) y si por si acaso, si por algún motivo, si por cierta circunstancia LMP llegara a formar parte de algún medio escrito impreso para su circulación pues PUBLICAREMOS TAL CUAL EL CONTRATO RESPECTIVO porque creemos que LMP se debe a su público lector y a nadie más, ni siquiera a quienes se creen los creadores de esta revista.

Así que damos por terminado este tema, sin antes celebrar que hemos llegado a los 100 seguidores (algo que muy pocos blogs bolivianos consiguen, los pornos con mucha facilidad) y que en estos días –si diosito quiere y la virgencita se deja– renovaremos el blog, vamos a parir LMP Radio, reactivaremos LMP TV y no se olviden visitar nuestro feisbuc o tuiter que están del carajo.

Atte.
LaMalaPalabra

viernes, 19 de febrero de 2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

La rebelión de Patzi



* Andrés Gómez

Y todo poder genera contrapoder. Y todo abuso genera rebelión. Es la ley de la historia, la dialéctica. Es la dulzura de la política. Ante un caudillo nace otro, que arrastra a sus bases y desafía con diplomacia (en primera instancia) a su líder espiritual. Ambos son indígenas, el uno es hijo de la coca, el otro de los estudios occidentales y detenta con soberbia un título académico PHD (Doctor). Es probable que el primero sea el Presidente y el otro vaya en pos de ser gobernador de La Paz. Los dos son producto del proceso histórico que vive el país.

Se trata de Evo Morales y Félix Patzi, el primero juzgó la moral de éste y lo expulsó del paraíso del poder por haber bebido alcohol, conducir su vehículo en estado de ebriedad y haber sido pillado por Tránsito. El segundo razonó a lo Ortega y Gasset: “yo soy yo y mis circunstancias”. Y dentro de sus circunstancias, el alcohol no es malo (tradición aymara, dicen), conducir borracho un vehículo sí es malo, pero no tanto como para correr la suerte de Caín. Basta con perder la licencia.

Se enfrentan dos formas de moral: la indígena y la occidental. Morales paradójicamente ostenta la segunda (la kantiana, el imperativo moral) y pide renunciar a Patzi; éste se escuda en la primera y acepta la sanción de la justicia comunitaria, que le ordena hacer mil adobes para su pueblo en una semana. Nietzsche tenía razón, en Así hablaba Zaratustra, que en su recorrido por el mundo vio que lo que era malo para unos, era bueno para otros y lo que era bueno para otros era malo para unos.
Foto: El Deber
Situación compleja del masismo que sufre su primera crisis política, que ya derivó en un conflicto nodal que arroja algunas hipótesis.

1. Félix Patzi no renuncia y decide enfrentarse a Morales (y a sus otros adversarios) para ganar las elecciones de abril.

2. Morales decide hacer campaña contra Patzi; gana Morales, pero pierde el MAS.

3. Patzi no renuncia, gana las elecciones de abril y derrota a Morales (y a sus otros adversarios)

4. Pierde Patzi en las elecciones de abril, gana Morales, pero triunfa otro candidato, pierde el MAS.

5. Pierde el MAS, pierde Patzi, pierde Morales; gana el proceso de cambio con otro candidato.

6. Gana otro candidato, desmonopoliza el proceso de cambio del poder masista; pierde Patzi, pero gana Morales, pero cae derrotado el MAS.

7. Patzi derrota al Jefe del MAS y gana el MAS como partido.

8. Morales divide a los movimientos sociales para derrotar a Patzi, gana en la división, pero pierde en la votación frente al candidato de su propio partido.

9. Morales divide a los movimientos sociales para derrotar a Patzi, gana en la división y en la votación, pero pierde ante otro candidato que capitaliza los votos disidentes.

10. Morales hace campaña por el voto en blanco, pero gana Patzi; pierde Morales, pero gana el MAS.

11. Morales hace campaña por el voto en blanco y gana, pierde Patzi, pero Morales causa la derrota del MAS ante otro candidato.

12. Morales perdona a Patzi y el MAS pierde las elecciones de abril.

13. Morales perdona a Patzi y el MAS gana las elecciones de abril.

Se pueden seguir ensayando hipótesis, mientras usted se dedica a esa diversión mental, los partidarios de Patzi están ensayando otras hipótesis: ¿quién fue el soplón o la soplona que llamó al Ministerio de Gobierno o a la Policía para decir que Patzi estaba ebrio y conduciendo? ¿Quién vigilaba sus movimientos: un grupo de inteligencia y por qué? ¿Quién instruyó a ese grupo de inteligencia seguir a Patzi? ¿Cómo se enteraron los periodistas, quién los llamó? ¿Fueron cosas del destino o travesuras de satucos? ¿Tiene facultades el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, para retirar una licencia o ya se cree Policía de Tránsito? La rebelión de Patzi con pedidos de perdón de por medio está para alquilar balcones y derramar mucha tinta sobre esta crisis de enorme calado.

* Andrés Gómez Vela, alías Chino, es el director de Erbol. Nota tomada del periódico digital de Erbol.

lunes, 8 de febrero de 2010

Al-Azar vuelve


Una de las mejores noticias de este 2010. Alejandro Salazar, Al-Azar o señor Conejo (para sus cuates y cuatas) volvió de las europas para hacernos disfrutar su arte, tan crítico y tan sincero.

Y lo hizo en grande, por la misma puerta que lo vio salir. Tiempo atrás tuvo problemas de censura en el semanario Pulso, dejó de regalarnos su viñeta semanal durante algunos años. Hoy ha vuelto a ese mismo semanario (que anuncia la buenanueva en tapa) y ésta es su primera ilustración luego de varias páginas en blanco que dejó en ese medio, hoy con nuevo director (Claudio Rossell).

LMP da las gracias a quien se las merezca, y quienes ya sabemos, que les duela este retorno.

Su blog: http://aljazar.blogspot.com/

jueves, 4 de febrero de 2010

Transiciones del Cambio

- De Volveré y seré millones a Volveré y haré millones. Firmado: Santos Ramírez.

- Del Vivir bien al Beber bien. Atentamente: Félix Patzi.

Y de yapa un temita dedicado a este último caballerito.

martes, 2 de febrero de 2010

Periodistas, ama sua, ama llulla


* Andrés Gómez Vela

El presidente Evo Morales quiere periodistas anticapitalistas. También sugirió una ley anti-mentira. En el primer caso, significa meterse en la libertad de conciencia, de pensamiento, espacios preservados no sólo por el derecho positivo, sino por el derecho natural. Morales debe saber que el ama sua (no seas ladrón) no sólo se refiere a los bienes materiales, sino también a los espirituales. Y al plantear uniformizar la ideología por decreto, está buscando robar lo más valioso que tiene el ser humano: su libertad de pensamiento, que es el cimiento de su libertad de expresión y de sus derechos a la información y a la comunicación. Propone cometer un robo a la conciencia y, lo más grave, atentar contra el motor de la historia: la contradicción. Sólo la lucha de contrarios desarrolla el avance de la humanidad; prueba de ello es que el capitalismo es la madre del socialismo; y el neoliberalismo que tanto detesta parió a su gobierno. Pero, al margen de estas consideraciones, uno puede abrazar la ideología que le dé la gana; el único límite ético debe ser el bienestar del ser humano.

En este mismo sentido dialéctico, en el segundo caso, la mentira da nacimiento a la verdad, ésta sería inexplicable sin aquella. Y la mayor virtud de la libertad de expresión es precisamente su falibilidad, lo que quiere decir que la verdad, entendida como la adecuación entre el intelecto y la realidad, está en permanente proceso de construcción. Entonces ¿se puede prohibir la mentira a través de una ley? Sería como penalizar el adulterio y convertirlo en un delito. Imagínense cuántos políticos irían a la cárcel por haber faltado a la verdad, empezando por el Presidente Morales, quien llamó nacionalización a la readecuación de contratos que hizo con las transnacionales petroleras para enmarcarlo en la Ley de Hidrocarburos que aprobó el “neoliberal” Hormando Vaca Diez. Esto no significa que los periodistas tengan carta blanca para mentir, pero no pueden ser amenazados por un gobierno que si bien tiene el 64 por ciento de respaldo popular, pero, no la verdad absoluta. Las mentiras se juzgan en los tribunales de honor y cuando salen de ese marco van a los tribunales de imprenta y finalmente a la justicia ordinaria. Ahí están las leyes, sólo tienen que utilizarlas.

El Jefe del Estado también dijo que “hay que educar a los periodistas”. Morales confunde la educación con adoctrinamiento, con la uniformización de pensamientos y homogeneización de ideologías. Todavía cree que la letra entra con sangre. Eso está bien para los “soldados de cambio” porque la base de su conducta es la “subordinación y constancia”, por eso son soldados, uniformados; acatan, no discuten. Pero para los seres pensantes del cambio, la educación tiene el objetivo de constituir personas con pensamiento crítico, capaces de decidir su destino y su vida por sí mismas y ejercer su libertad como un complemento de otras libertades, derechos y deberes, que comprendan el proceso de cambio como un proceso de la historia y no como un invento del MAS o de Evo Morales.

Al coro “antimentiras” y de uniformización de pensamientos se sumó el vocero Iván Canelas al proponer la anulación del secreto de imprenta, sólo porque su líder espiritual se quejó de un periodista que un día desinformó diciendo que su persona había sufrido un desmayo. Grave error de ese periodista, condenable si fue verdad la mentira, no le creeremos más a partir de ahora, y como público le retiramos las credenciales de credibilidad y aconsejamos al afectado acudir a los tribunales correspondientes. Pero por un hecho de este tipo no puede mandar al tacho un valor universal del periodismo que reconoce en el secreto de fuente una garantía para el derecho a la información de la sociedad.

El secreto profesional del periodista es un deber y un derecho, tal y como estableció en 1973 el Consejo de Europa. “Derecho del periodista a negarse a revelar la identidad del autor de la información a su empleador, a los terceros o a las autoridades públicas o judiciales” y “deber del periodista a no revelar públicamente las fuentes de las informaciones recibidas en confidencia”, dice la declaración de esa instancia.

El profesor de Derecho a la Información de la Universidad de Complutense de Madrid, Teodoro Gonzales Ballesteros, asegura que el secreto de fuente es algo inherente a la información libre y veraz, en virtud del derecho a la información que constitucionalmente disfrutamos todos. Manuel Jaen, otro jurista, escribe que es una garantía del adecuado ejercicio de la libertad de expresión. Se suscribe a estos puntos de vista, Enrique Ruiz Vadillo, quien además señala que es una garantía de la independencia e inviolabilidad del periodista frente a su propia empresa y frente a los poderes públicos.

El constitucionalista Luis Escóbar de la Serna dice que el secreto profesional del periodista es un derecho que permite un cumplimiento de un deber que, a su vez, forma parte del deber troncal de informar a la comunidad. Vale decir, gracias a este derecho, los periodistas, en muchos casos, cumplen su obligación de informar a un bien superior: la sociedad.

Canelas quiere conducir a los periodistas a violar un mandamiento de la trilogía quechua: ama llulla (no mientas). Pues, el secreto de fuente, a diferencia de los profesionales abogados, sacerdotes y psicólogos, obliga al periodista a revelar el contenido, pero no la fuente. Puede decir qué dijo, pero no quien lo dijo para evitar que la “fuente revelada sea fuente cegada” o “matar al mensajero”. Callar es lo mismo que mentir (Luis Espinal), por tanto, vale más el QUÉ, antes que el QUIÉN, así no esté en riesgo la vida de éste. Una eventual persecución a las fuentes interesadas en revelar la verdad (QUÉ) sería un atentado contra el derecho a la información porque el miedo a la sanción los callaría para siempre y reinaría la mentira.

Para los periodistas que han ejercido la profesión y no se han dedicado al sindicalismo como forma de vida y a la vocería como falaz existencia profesional, el secreto de fuente conduce a la verdad y garantiza el derecho a la información de socialistas, capitalistas, liberales, neoliberales arrepentidos, indigenistas, etc.

* Andrés Gómez es periodista, director de la Red Erbol.

lunes, 1 de febrero de 2010

Tomas Eloy Martinez (1934 - 2010) Entre la crónica y la invención de la historia


* Ariel Dorfman

Fue en diciembre de 1973, en la redacción del diario La Opinión, que me encontré por primera vez con Tomás Eloy Martínez, aunque la verdad es que ya nos habíamos leído y puede aventurarse que éramos de alguna manera amigos, con esa fidelidad lejana y feroz que suelen exhibir los lectores hacia un autor admirado. Eran tiempos nefastos. Yo había llegado la noche anterior de un Chile que le había prometido al mundo la revolución de Salvador Allende y nos había dado, en cambio, la asonada de Pinochet. Creo que se me notaban en el rostro y en los hombros las muchas y recientes muertes que cargaba­ un aire fantasmagórico que me iba rondando y que Tomás no tardaría en discernir, él que era tan familiar con la muerte, de la que había sabido, hasta anoche, milagrosamente librarse.

Venía a conversar con Jacobo Timerman y cobrar un premio literario, pero también a juntarme con Osvaldo Soriano; y Soriano estaba conversando animadamente con Tomás, y ahí comenzó todo, así eran las cosas en esa época. Todos los que trabajaban en torno a la cultura en la Argentina formaban parte de una especie de colmena abigarrada de relaciones y sueños, se conocían entre sí e insistían en abrir puertas y ventanas. Eduardo Galeano me dijo que tenía que aproximarme a Rodolfo Walsh, Walsh me introdujo a Paco Urondo y me acuerdo de una noche infinita en que Augusto Roa Bastos me escribió largas y minuciosas listas con sus contactos, incluyendo a Graham Greene y Tomás, que bueno, fue el más expansivo y accesible. Me ofreció desde ese primer día que colaborara en el suplemento cultural que dirigía en La Opinión y también la publicación de un cuento en la revista Primera Plana. Hallé en él una generosidad que nunca cesó hasta el día de su muerte. Me armaba reuniones en su casa con corresponsales holandeses, curas revolucionarios y Montoneros esquivos, siempre bien regadas con vino y pasta y carnes, si bien él prefería el café como su oficina.

Aunque era la urgencia del momento político lo que nos unía en esas conspiraciones ­llegaban noticias de más represión en Chile y cada día era más inquietante la evolución del Argentina en que Perón, en su última presidencia, viraba drásticamente a la derecha­, se infiltró la literatura en las conversaciones, en especial la extraña relación que guarda la ficción con la realidad en nuestra América Latina, la fluida tensión entre lo testimonial/periodístico/histórico y la forma en que la imaginación está obligada a tejer un escenario paralelo. Me dio a leer en manuscrito La Pasión según Trelew. Me pareció una novela más que reportaje y él me confió que la gran novela argentina tendría que construirse en torno al enigma de Perón. Tenía, me dijo, un proyecto para armar algo sobre él y tal vez sobre Evita y ahí supe de las memorias que Perón le había dictado en Madrid. Como tantas veces que Tomás contaba algo (y vaya que era narrador empedernido), no sabía yo si era cierto o no, si lo estaba inventando o había sucedido. Ya estaba especializando en confundir deliciosamente a sus interlocutores, ya iba juntando una pasión por la verdad y una compasión por los excluidos de la historia con una mirada mareante y juguetona que los críticos calificarían como postmoderna.

Lo que no era invento era el peligro que se cernía sobre la Argentina. Yo estaba desesperado por irme, veía que estaba por caer sobre Tomás y sus congéneres una masacre que haría palidecer las de Trelew y Ezeiza. Se lo dije a él y a su primera mujer, Pinky, la noche que fui a despedirme de ellos en febrero de 1974 ­unos días antes de que vi
[an error occurred while processing this directive]niera a buscarme la Triple A al departamento de mi abuela en la calle Urquiza. "Tienen que partir lo antes posible", les dije. "Los van a matar a todos." Tomás sonrió y me aseguró que me equivocaba. Algo malo se venía pero no iba a ser como Chile, él no tenía ganas ya de viajar, había tanto que hacer y construir en la Argentina, tanto que escribir.

No lo volvería a ver hasta 1978 cuando visité Caracas, donde él había buscado refugio unos anos antes.

No me acuerdo si ya estaba casado él con Susana Rotker, una venezolana con la que yo trabaría una amistad tan entrañable como la que tenía con él, pero lo cierto es que a partir de 1984, cuando se instalaron en los Estados Unidos, pudimos armar un vínculo más permanente, puesto que residimos durante tres años en las inmediaciones de Washington D.C.. Ahí leí, antes de que se publicara, la obra que me había susurrado en Buenos Aires: era La novela de Perón, y quedé deslumbrado y hasta adelanté el juicio de que iba a ser imposible que superara aquella obra maestra. "Espérate", me dijo Tomás. "Falta Evita".
En esos años de nuestra expatriación pude, por fin, devolverle la mano a Tomás, ayudarlo como me había ayudado a mí cuando me encontraba náufrago en Buenos Aires. Lo recomendé para una beca en el Wilson Center de Washington (donde comenzó a escribir Santa Evita), y le presenté a mi editor en Pantheon, Tom Engelhardt, que publicó The Perón novel en inglés.

Después, nunca más convivimos en una misma ciudad pero jamás nos perdimos de vista. Y en la medida en que cada cual alcanzó algún grado de celebridad (como en toda auténtica camaradería, aclamábamos el éxito del amigo como si fuera propio), los lazos se fortalecieron. Pasaban meses en que no nos habláramos por teléfono ni nos encontrábamos en conferencias, pero era posible saber del otro por los libros publicados y enviados y, especialmente, por las crónicas periodísticas. No compartimos, desventuradamente, tan sólo los premios, victorias y páginas de un diario, sino también. . . y no hay nada que hacer, tengo que recordar aquella madrugada cataclismática en que Daniel Divinsky me anunció que Susana Rotker había muerto en un accidente de tráfico en Nueva Jersey. Y más tarde la voz de Tomás al otro lado de la línea, desolado, más allá del dolor, y sin embargo contándome todo como si fuera una película, como si no pudiera, aún en los momentos de mayor devastación, dejar de narrar y supiera que sólo relatar esa historia alucinante podía salvarlo de la locura.

Con eso me quiero quedar. Con su empecinada exigencia de doblegar la realidad y construir delirios y engañar el destino precario, el suyo y el de su país y el de su continente. Contra y adentro del lugar común que es la muerte. Con eso me quiero quedar, con eso vamos a quedarnos todos. Con su certeza de que si algo no se cuenta no perdura, no vale la pena que exista.

* Nota publicada en Revista Ñ.

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